sábado, 19 de enero de 2013

Soy un corrupto



Lo confieso, soy un corrupto. Y lo soy porque milito en el Partido Popular, porque hace años me picó el gusanillo de la política, que no, que no es vocación. Ni gusanillo siquiera, es alimaña carroñera que me empuja a medrar, a llenar mis bolsillos con el esfuerzo de otros. Piso cabezas, lamo culos, asesto cuchilladas… pero todo va bien, mi cuenta engorda. ¿Remordimientos? Todos hacen lo mismo, luego estará bien; si no me lo llevo yo se lo va a llevar otro, así que…

Fui a la universidad, compaginé trabajo y estudio, aprobé una oposición que me convirtió en funcionario hace 22 años, seguí trabajando, compaginé función pública y empresa privada, me casé, tuve dos hijos, seguí trabajando, me afilié al PP, compaginé política y trabajo, acudí a campañas electorales, participé en ellas, seguí trabajando, defendí convicciones, ensobré propaganda, pegué carteles, seguí trabajando, sacrifiqué sábados y domingos en mítines y otras juergas, participé en reuniones, seguí trabajando, fui a campañas en el País Vasco, me amenazaron, tuve miedo, seguí trabajando, organicé, animé, disfruté y me abatí, seguí trabajando, compartí, debatí, fui candidato en un municipio abertzale, di la cara, seguí trabajando, compaginé trabajo, política y familia… pero soy un corrupto, lo reconozco.

Soy un corrupto porque soy político. Los políticos somos una casta, somos gente sin principios, ni valentía, ni ilusión. No tenemos más convicción que el dinero fácil, la cultura del pelotazo. Recalificamos, medramos, sobamos y templamos gaitas. Al fin y al cabo nunca hemos trabajado, solo pintamos la mona. Hay otros pardillos que lo hacen por nosotros, trabajar digo.

Me encantan las corbatas de seda y los cócteles pijos, las tertulias y las reuniones, el Ipad y jugar a Apalabrados. Bueno, Ipad no tengo pero no desespero. Igual que el golf o el padel, nunca he jugado pero pronto lo haré, soy un político.

Me veo negro para pagar la hipoteca, la universidad de mi hijo mayor, el colegio del pequeño, la luz, el agua, el gas, el metro, la gasolina. En mi familia tenemos la mala costumbre de comer y vestirnos, y coche, tenemos coche, con sus revisiones, su seguro y todo. La extra voló ¿a quién se le ocurre ser funcionario?

Soy un corrupto porque soy político y en la calle lo dicen: todos los políticos sois iguales ¿les voy a llevar yo la contraria? ¡Viva la masa inculta! ¡Viva el populacho embriagado de consignas huecas! ¡Viva la revolución! Los políticos a la guillotina, sobramos y somos el cáncer de España. Todos sin excepción.

Juanma García Gay