lunes, 5 de marzo de 2012

Agua, matemática y teatro


Soy coordinador de un colegio electoral desde hace tantos años que ya ni lo recuerdo. Fue una de las primeras tareas que me fue encomendada cuando me afilié al Partido Popular y aún sigo ejerciéndola con verdadero agrado. Tanto es así que participo, elección tras elección, en el equipo de formación de Interventores y Apoderados de la Regional de Madrid. La L.O.R.E.G., los escrutinios, las mesas asistidas electrónicamente, las actas de constitución, de escrutinio y de sesión, los votos blancos y los nulos, los censos, los sobres y las papeletas… son mis amigos, mis compañeros de muchas largas tardes de cursos de formación y de jornadas electorales de principio a fin.

Según mi experiencia, cuando en alguna mesa electoral se alcanza la suma de 800 votos escrutados se puede concluir, sin miedo alguno al error, que la mesa ha tenido una altísima participación. Lo habitual sin embargo es que las urnas contengan cantidades muy inferiores, incluso menores a los 400 votos. Téngase en cuenta para más adelante.

El pasado domingo se ha celebrado en las calles de Madrid y en varios municipios de la comunidad, una original “Consulta Social” (así la han bautizado sus organizadores) en contra de la privatización de una parte del Canal de Isabel II de Madrid. Y creo que tildándola de original resulto verdaderamente cauto en el epíteto. Cuando uno hace una “consulta” lo que quiere saber es la opinión del consultado, digo yo. Pero si ese uno pone una mesa a la sombra de un cartel que reza: “El agua no es un negocio”, “Sí al agua pública”, “No a la privatización”…, ese uno, repito, no está consultando nada. Lo que está haciendo es recabar firmas en apoyo de su causa.

Cuando se recogen firmas en contra de la fiesta de los toros, contra la subida del I.V.A. o contra la sobrexplotación de los jureles en los bancos de pesca del lago de El Retiro, nadie firma a favor ¿o sí? Pues no, oiga, que no. Si no estás de acuerdo no firmas y en paz. Sin embargo los de la “Consulta Social” son tan originales que han recogido, según confiesan, nada menos que 1.227 votos a favor de la privatización. Curioso, aunque supone menos de un 1% de las consultas que dicen haber recogido.

La “Plataforma contra la privatización del Canal”, que hasta en el propio nombre avisa de su “imparcialidad” en la consulta, ha coordinado esta iniciativa. A esta plataforma pertenecen o han colaborado con ella colectivos como el sindicato CC.OO., partidos políticos como Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista o Equo, Ecologistas en Acción, distintas asociaciones de vecinos e infinidad de las denominadas Asambleas Populares del 15-M de distintos barrios y municipios de Madrid. El resultado de la Consulta Social ha sido “todo un éxito”, según han declarado estos organizadores. En las 293 mesas escrutadas cuando redacto estas líneas, han votado 167.710 ciudadanos de los cuales 165.860 lo hicieron en contra de la privatización, 1.227 a favor y el resto fueron votos blancos y nulos. Como en las elecciones serias, oye tú.

Pero… vamos a echar unos numeritos. Resulta que las mesas estuvieron abiertas según sus propias instrucciones a lo sumo de 11 de la mañana a 6 de la tarde, un total de 7 horas y recuerdo que el domingo fue un día lluvioso en la comunidad de Madrid. Sin tener en cuenta las mesas que se levantaron antes de terminar su jornada electoral y suponiendo un goteo (sin coña ¿eh?) constante de electores, la media de los mismos supera nada menos que los 572 electores por mesa. Esto implica que se acercaron unos 82 electores por hora a cada mesa de consulta. No es una cifra desdeñable si tenemos en cuenta que en unas Elecciones Generales, un divertimento muy parecido a esta “Consulta Social”, la media de electores por mesa y hora puede oscilar entre 35 y 70 en el mejor de los casos. Se me antoja que recoger casi 600 votos en mesas como la instalada en Becerril de la Sierra o incluso en la de Colmenar Viejo, Mejorada del Campo, Galapagar o Zarzalejo (1.513 habitantes censados en 2011) ha resultado una tarea titánica. Y había mesas nada menos que en 50 municipios de la comunidad además de en los 21 distritos de la capital. Las mesas del distrito de Salamanca de Madrid, datos que conozco de primera mano, más bien de primer ojo, tuvieron una afluencia muy reducida salvo una de ellas y en momentos muy definidos, algo que no supuso más allá de una centena de electores. Estas mesas, como muchas otras de las que tengo noticia, no pudieron nunca alcanzar las medias de las que presume la plataforma organizadora. De ello se deduce que otras mesas tuvieron que superar con creces los 900 o 1.000 votos, a una media de más de 140 votantes a la hora. Desde aquí doy mi más sincera enhorabuena a los organizadores del evento que lograron atraer, inscribir, anotar y hacer firmar a un vecino cada 22 segundos sin perder el resuello durante siete horas… ¡venga ya!
 
Es absolutamente lícito oponerse a una medida como la privatización de una parte del Canal de Isabel II, faltaría más. Pero el teatro, todo un arte, debe ser obra de profesionales; el aficionado es muy propenso a la sobreactuación.

Juanma García Gay