martes, 6 de diciembre de 2011

Reflexiones tras el 20N (I)


Transcurridas un par de largas semanas desde las pasadas Elecciones Generales y digerido el empacho de autocomplacencia, conviene hacer alguna reflexión sobre los resultados electorales del pasado 20N. Hay hechos incontestables: se trata del mejor resultado obtenido nunca por el Partido Popular alcanzando nada menos que 186 diputados del total de 350 del Congreso. Sin embargo, hurgando un poco en los totales y en los porcentajes de votos se pueden deducir conclusiones muy interesantes. Me he entretenido en preparar una pequeña tabla comparativa de los resultados oficiales publicados por el Ministerio del Interior de las elecciones al Congreso de 2008 y 2011. Es el siguiente:

COMPARATIVA RESULTADOS ELECTORALES

En una simple ojeada comprobamos que en las pasadas elecciones del día 20 de noviembre: 
  • El censo electoral había disminuido en 771.942 personas (25.900.439/24.590.557).
  • El porcentaje de participación disminuyó ligeramente, un 2,16% (73,85%/71,69%). 
  •  La abstención se mantuvo en número absoluto aunque aumentó ligeramente en porcentaje, un 2,16% (26,15%/28,31%). 
  •  El voto nulo se duplica, alcanzando el 1,29%. 
  •  El Partido Popular aumenta 552.683 votos, un 4,68% del total de los votos (39,94%/44,62%). 
  • El Partido Socialista Obrero Español pierde 4.315.455 votos, un 15,14% (43,87%/28,73%). 
  •  CiU, IU y UPyD suben en número de votos y diputados. Esta última formación lo hace de forma espectacular y multiplica sus votos casi por cuatro, pasando de 1 a 5 diputados. 
  •  EAJ-PNV, aunque también sube en número y porcentaje de votos pierde un diputado. 
  •  ERC, BNG y CC pierden votantes y porcentaje de voto aunque mantienen los mismos diputados que en 2008. 
  •  Aparecen nuevas formaciones en el arco parlamentario como AMAIUR (7 diputados), COMPROMÍS-Q (1), FAC (1), GBAI (1) y desaparece NA-BAI y el diputado que consiguió en 2008. 
  •  En 2008 hubo 772.046 votos (2,98%) a candidaturas que no obtuvieron representación. En 2011 la cifra crece hasta 1.443.568 (5,87%).
 No he querido utilizar más que datos totales de España, sin entrar a analizar los resultados por comunidades autónomas, provincias, capitales o municipios, datos de los que también se extraen muchas y muy curiosas consecuencias. Con las cifras globales y a bote pronto, es fácil deducir que el gran batacazo del PSOE, que pierde casi 4,5 millones de votos, no afecta apenas al PP que "sólo" gana algo más de medio millón. Ya que el porcentaje de abstención es similar en ambas ocasiones, podemos deducir que alrededor de cuatro millones de votantes socialistas reconducen su voto hacia otras formaciones que no son el PP. Todo parece indicar que IU y UPyD son el refugio principal de ese voto, que aumentan en total y conjuntamente en algo más de 1,5 millones de votos. El resto de votos de socialistas arrepentidos, alrededor de 2,5 millones, se atomiza repartiéndose entre partidos minoritarios y la abstención.

Parece claro, por tanto, que el PP ha ganado las elecciones ampliamente, sí, pero con un gran componente de demérito ajeno (del PSOE) más que de mérito propio. La virtud popular ha consistido fundamentalmente en no perder votantes. La masa social que ha apoyado al PP el 20N apenas ha crecido un 4,7%, cifra muy por debajo de la que cabría esperar después de la desbandada de las filas de votantes socialistas. Queda claro que el tradicional votante de izquierdas, una vez desilusionado con su principal opción política busca otra similar, alternativa o minoritaria, incluso se queda en casa pero prácticamente nunca cruza esa imaginaria línea del centro democrático que tanto PP como PSOE se disputan. Parece que en España aún falta madurez política y que una gran porción de votantes seguimos anclados a colores, afinidades o ideologías y somos incapaces (me incluyo) de meditar el voto.

La crisis económica y financiera ha influido en los resultados electorales, por supuesto, pero lo que más ha decantado al votante español ha sido la nefasta gestión de la misma que ha realizado el inefable Zapatero y la panda de inútiles cantamañanas de la que se ha rodeado durante siete larguísimos años. Pero esto ya es agua pasada y la debacle socialista ha tocado fondo. Convocarán un congreso extraordinario, hablarán de una refundación o inventarán un parque de atracciones, qué sé yo, pero surgirá alguna nueva figura (o vieja con aires nuevos, que el que quiere tragar traga) y el votante socialista volverá al redil. Si a esto le unimos el lógico desgaste que sufre un gobierno y más el que le espera a Mariano Rajoy con las duras medidas que deberá afrontar, es previsible que en el 2015 la contienda vuelva a estar igualada. Hay que saborear tan dulce victoria pero el triunfalismo de hoy puede ser víspera de sinsabores; aviso para navegantes.

Toca hacer las cosas bien, anteponer el trabajo concienzudo y tenaz a las actitudes sectarias que han caracterizado los últimos siete años. Hay que pensar en España y en todos los españoles y no sólo en los que han votado PP. Mariano Rajoy tienen ante sí un gran reto, una vez más hay que rescatar España de las cenizas del socialismo y volver a situar esta gran nación en el lugar que le corresponde.

Pronto escribiré sobre la Ley D’Hondt y las circunscripciones electorales, temas con mucha tela que cortar también.

Juanma García Gay