sábado, 2 de abril de 2011

Tanta paz lleves...

Después de tanto tiempo deseando perder de vista al más espantoso, inútil y sectario de los presidentes de Gobierno de nuestra democracia, ahora que tiene autoproclamada fecha de caducidad no sé si me alegro.

Por un lado, la idea de perderle de vista me seduce, tengo que reconocerlo. Pensar que Europa y el resto del mundo dejen de mofarse de nuestra ridícula imagen patria, representada durante ocho larguísimos años por este mequetrefe o soplagaitas como Moratinos o la Trini es esperanzador. Saber que cualquiera que llegue, incluso socialista –Dios nos libre– lo hará mejor, no deja de ser una buena noticia.

En contrapartida albergo dos inquietudes. En primer lugar dudo si es reparable el daño hecho. El odio y sectarismo que ZP ha inoculado a la sociedad española es de difícil solución. El cordón sanitario frente a los no socialistas, el rencor como premisa, el revanchismo, la persecución de la Iglesia Católica, el falaz discurso republicanista, la infraideología intolerante, la mentira generalizada, la utilización sistemática de las instituciones, el doble rasero –tal vez sólo uno– antiterrorista… han marcado a la sociedad española con una señal indeleble como un hierro al rojo. Mucha y de profundo calado es la tarea que Rajoy y el próximo líder socialista tienen ante sí: recuperar la verdadera paz social y la conciencia común española.

Y en segundo lugar me preocupa el bombardeo mediático socialista que vamos a soportar próximamente. Si ustedes recuerdan, hace apenas unos meses un desconocido Tomás Gómez acaparó una inmensa y desorbitada repercusión mediática por el simple hecho de presentarse a unas primarias por la candidatura socialista a la Comunidad de Madrid. Los medios fueron generosos ante la batalla Trini-Gómez y, al menos los madrileños, sufrimos un verdadero hartazgo al desayunarnos, almorzar y cenar siempre en compañía de estos dos. Supongo, por tanto, que un proceso de primarias para designar al sucesor de ZP tendrá mayor repercusión, por desgracia, que el terremoto de Japón o el conflicto, que no guerra, de Libia.

Cierto es que en cuanto Tomasín ha campado por sus fueros, ha abierto el piquito y ha tomado las riendas del P.S.M. las aguas han vuelto a su cauce. Su falta de preparación y sus absurdas ocurrencias electorales le están hundiendo en las encuestas casi tanto como al Lisanosequé que presentan a la alcaldía madrileña.

Sea como fuere, la renuncia de ZP conlleva un reconocimiento implícito del absoluto fracaso de su política si es que alguna vez la hubo. Anuncia primarias pues no tiene sucesor. Rubalcaba con su hedor felipista y sus tejemanejes, la Chacón y su antiespañolismo (“todos somos Rubianes”), el Pepiño, perdón, Don José, que se nos enfada el bachiller, con su manifiesta vacuidad… no parecen dignos candidatos a la sucesión. Pajines y Aidos… sin comentarios. En fin, nos armaremos de paciencia pues se nos vienen meses duros, de mucho, mucho ruido y pocas nueces. Esperemos que, aunque el saliente ZP ha advertido que agotará la legislatura, nos haya mentido una vez más y se digne a adelantar la convocatoria de elecciones generales.

No sé si estoy alegre pero sí ansioso por imitar a Chiquito y pronunciar entre estertores un “¡Hasta luego, Lucas!”.

Juanma García Gay