miércoles, 19 de mayo de 2010

Tribulaciones de un funcionario (I)

Llevo varios días agazapado bajo el tomillo, como decía el tío Eufemio cuando esperaba pacientemente, mano tras mano, la oportunidad de cazar a algún incauto que le hubiese retado al mus. No he visto en mi vida mejores muses negros. Pero no, no me llega la mano ganadora, no me viene la idea feliz con la que ilustrar mi sordo cabreo funcionarial. Leo en prensa y escucho en radio opiniones variopintas. Algunas las comparto, otras me encienden. Este país sigue anclado en el arquetipo y pocas son las reflexiones serias al respecto. ¿Qué es un funcionario? ¿Es necesario un funcionario? ¿Es justa su retribución? ¿Es justa su reducción de salario en momentos de crisis? ¿Qué le hace diferente, de ser así, al resto de los trabajadores? ¿Por qué levantamos envidias y fobias con la misma facilidad? Yo tengo mis subjetivas respuestas, pero es mi versión. No pretendo estar en posesión de la verdad absoluta, pero este es mi blog… y en mi casa digo lo que quiero. Los que gastáis algún minuto entre estas páginas tenéis vuestro espacio de opinión también. Y sin moderar, así que espero leer vuestras reacciones.

A nadie puede haberle sorprendido el paquete de medidas, por fin, que hace unos días anunció Zapatero en el Congreso. Eran absolutamente previsibles, necesarias… y resultarán insuficientes. Después de meses de agonía, de negar empecinadamente la evidencia, de rechazar el consejo y ayuda de la oposición y de mentir descarada y deliberadamente al pueblo español, Zapatero ha tenido que bajarse los pantalones ante la presión de nuestros “tutores”, los europeos y el americano. Y aunque todo esto da para muchos artículos que no descarto, hoy sólo quiero reflexionar en voz alta desde mi condición de funcionario público y lo que ello significa. Al menos para mí.

Creo necesario revelar algunos datos que habrán de servir de antecedentes a toda reflexión posterior. Sé que cada funcionario tiene su propia historia, todas distintas, pero esta es la mía.

Aprobé mi oposición a la AEMet (Agencia Estatal de Meteorología, entonces Instituto Nacional de Meteorología) en un proceso de 6 exámenes eliminatorios que culminó en marzo de 1.991. Fui uno de los 54 “agraciados” de entre los 9.000 aspirantes, una oposición no muy masificada dado el carácter técnico de la misma pese a ser del grupo C. Para opositar a este grupo, el C (en la actualidad denominado C1), académicamente sólo es necesario estar en posesión del bachillerato superior o equivalente. En mi promoción, 53 de los 54 integrantes de la misma éramos universitarios en distinto grado, titulados o en curso, la mayoría en carreras técnicas, Ingenierías, Arquitectura –mi caso– y en Física. Sólo una persona accedió directamente desde el bachillerato y, casualmente, su pareja progenitora eran ambos –siguen siéndolo– funcionarios “de la casa”. Mi primer puesto de trabajo fue en Huelva y dos años más tarde conseguí plaza en Teruel. Después de nueve años en tierras aragonesas marché para Almagro (Ciudad Real) y hace sólo un año que estoy destinado, por fin, en Madrid. No es difícil el cálculo: trabajar en la ciudad en la que viven y siempre han vivido mi mujer y mis hijos me ha costado 18 años. Mucho más difícil es cuantificar los kilómetros y número de horas al volante que he pasado en este tiempo, desplazándome de casa al trabajo y de vuelta a casa.
Cada año cuento con mis doce salarios mensuales más dos extra, de verano y de Navidad, que son muy inferiores en cuantía pues, aunque en los últimos años se han ido incrementando, hasta ahora las “extras” sólo incluían el salario base sin complementos. Mi promoción profesional es nula, inexistente. Salvo algún imprevisto “premio” en forma de “libre designación”, lo que en lenguaje llano sería el mamoneo, el enchufe, el dedo…, que no busco ni he buscado jamás, me jubilaré exactamente en el mismo puesto de trabajo y categoría profesional que me correspondieron en 1.991. Las especiales características de la AEMet y de nuestros puestos de trabajo, de las peripecias de nuestra reciente conversión en Agencia, de la interesada y disparatada política interna de concursos y comisiones de servicio, es algo que os voy a ahorrar a mis escasos lectores por no ser de interés más que para los que lo sufrimos en primera persona.

Cuando en 1.991 tuve que desplazarme a 650 kilómetros de mi domicilio para ocupar mi puesto de trabajo no lo tomé como un castigo. La juventud me ayudó a verlo como un reto, como un ilusionante primer paso de mi carrera profesional. Cuando después de tres meses de trabajo recibí mi primera nómina, con ella recibí también el primer leñazo. Tres meses al setenta por ciento –como funcionario en prácticas se cobraba ese porcentaje– sumaban en conjunto aproximadamente la mitad de lo que yo percibía hasta entonces mensualmente en mi anterior trabajo. En la soledad de mi despacho onubense miré en todas direcciones… pero no, no había ninguna cámara oculta.

Y no sabía que estaba en mi mejor momento. Desde aquél lejano 1.991 se han sucedido invariablemente los años, uno tras otro, en los que mi incremento salarial ha sido inferior al incremento del I.P.C. Recuerdo incluso dos congelaciones. Hace un lustro, un compañero publicó en un blog interno de “meteos” el cálculo aproximado de la pérdida de nuestro poder adquisitivo. Resultó demoledor, en los veinte años anteriores superaba el 30%. De esto hace cinco años y la situación desde entonces ha empeorado. Y no digamos cuando suframos la guillotina de las próximas medidas anunciadas por Zapatero.

Por hoy ya es bastante. Vuelvo bajo mi tomillo a ver si los hados me visitan y me inspiran para próximas entregas, que me da que estoy pariendo un ladrillo.

Juanma García Gay

16 comentarios:

  1. "Zapatero ha tenido que bajarse los pantalones ante la presión de "..

    De funcionario a funcionario, yo lo veo como que:
    "Zapatero ha tenido que BAJARNOS los pantalones ante la presión de..."

    Con poco dolor por su parte ha aprovechado la situación para mandarnos el mensajito de que él es el dueño de las nóminas y de los bolsillos de los funcionarios.

    Un paso más hacia el proyecto totalitario de este Largo Zapatero, honra y prez de la tercera mutación de la izquierda, merecedor de estar en el panteón con Evo, Chávez, Castro y Kichner, y aspirante a primus inter pares de la tabla redonda del Gran Oriente.

    A este paso vuelvo a fumar ... y negro!

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  2. ¡Ay, Juanma!
    No sabes qué alegría me da ver que alguien, aunque esté "dentro", se atreve a decir algo.
    Gracias Juanma, gracias. Y no dejes de seguir comentando tu vida funcionarial.
    Hay mucha gente que no tiene ni idea de lo que es ésto, la vida de un funcionario normal y corriente... Sólo se imaginan porque han tenido alguna experiencia, generalmente mala, del típico de la ventanilla que no está porque se ha ido a "desayunar" o de la señora que te ha perdido un papel importantísimo y que lo tienes que volver a presentar, etc.
    Es por eso que hay en la calle un cierto ambientillo hasta gozo y celebración del llamado "Zapatazo", de la anunciada medida de nuestro Presidente.
    Y yo , como tú, me pregunto, ¿quien se acuerda de nosotros cuando "España va bien"?. Me explico, cuando se crea empleo, el crecimiento económico es espectacular, los beneficios de las empresas crecientes y tanta gente vive y gasta a lo grande. ¿Alguien se acuerda de los funcionarios y de que nos han congelado como "frudesa" ya dos veces? Claro que no.
    Además, si están tan molestos, digo yo, ¿por qué no se ponen a estudiar, a opositar y entre trece mil, como fue mi caso, para setecientas plazas, aprueban, después de dejarse unos cuantos años -¡los mejores!- muchas dioptrías, bastante salud, y sin tener nunca la seguridad de que ibas a aprobar?

    Sigue Juanma, sigue, por favor y cuéntanos...

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  3. José Carlos Sastre19 de mayo de 2010, 11:24

    Este tema funcionarial es algo que me asquea, repugna, encabrita, y enloquece.
    ¿Por qué hemos nosotros de pagar las insensateces, despilfarros e incoerencias de ese gilipollas? ¿A qué se debe que muchos lo encuentren justificado? ¿No será la puñetera envidia (no sé de qué) la que hace que cantidades ingentes de gente de la calle nos considere apestados? Que yo sepa los funcionarios no somos otra cosa que empleados por cuenta ajena; no somos una oligarquía ni un colegio de privilegiados. ¿Por qué hemos de ser los paganos de la incapacidad de nuestro jefe? ¿A quién le puede parecer justo que porque la señora de la casa se lo gasta en bingo y el señor en whisky y putas haya que rebajar el sueldo y los derechos a la chacha?

    No teníamos suficiente con los chistecitos "de funcionarios", con los lugares comunes (demagógicos y ridículos casi todos) repetidos por los graciosos de la calle, con malas famas casi siempre injustas y falsas y con soportar sistemática y periodicamente la imposición de "superiores" (¿?) cuyo único mérito consiste en ser amigos y paniaguados del poder establecido por el resultado electoral, que encima ahora resulta que hemos de soportar económicamente la pésima gestión que de todo lo público ha hecho y hace un pobre ZoPenco, ignorante, indocumentado y enloquecido sujeto que por méritos propios no alcanzaría ni a presidir su comunidad de vecinos.

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  4. José Carlos:
    ¡Gracias también a ti!
    ¡Uy cantidad de argumentos me das! Hasta cuando saco a mi perra ¡se meten conmigo y me dicen que ya era hora! ¡QLD! Que les den...
    Un abrazo,

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  5. Albº: Efectivamente su bajada de pantalones ha sido en culo ajeno, es decir, en el nuestro. Pero... no vuelvas a fumar que está carísimo y con la crisis sería un despilfarro. De la salud ni hablamos.

    Funcionata: Mi historia no diferirá mucho de la tuya, seguro, o de la de cualquier otro. Ser funcionario de carrera significa haber superado una etapa muy dura de competencia feroz con otros opositores. La gente lo olvida y, efectivamente, cuando piensa en "los funcioinarios" sólo ve gente gris, de visera y manguitos como en el XIX. No recuerdan a médicos, militares, policías, guardias civiles... y cientos de miles de funcionarios sin trato directo al público y que sostienen muchos pilares de la Administración.

    José Carlos: Tal vez debiera ahorrarme y ahorraros la serie que pensaba escribir porque tú lo has resumido todo estupendamente en dos párrafos. Aunque intentaré ahondar en algún otro argumento, casi todo lo has dicho tú ya. Bienvenido.

    Por cierto, para que nadie me acuse de alarmista o exagerado, os transcribo los datos de los que hablaba al final de mi artículo y que son aún peores de lo que recordaba:

    AÑO I.P.C. SUBIDA DIF
    1982 14,00% 8,00% -6,00%
    1983 12,20% 9,00% -3,20%
    1984 11,90% 6,50% -5,40%
    1985 8,20% 6,50% -1,70%
    1986 8,30% 7,20% -1,10%
    1987 4,60% 5,00% 0,40%
    1988 5,80% 4,00% -1,80%
    1989 6,90% 4,00% -2,90%
    1990 6,50% 6,00% -0,50%
    1991 5,50% 7,22% 1,72%
    1992 5,30% 6,10% 0,80%
    1993 4,90% 1,80% -3,10%
    1994 4,30% 0,00% -4,30%
    1995 4,30% 3,50% -0,80%
    1996 3,50% 3,50% 0,00%
    1997 2,10% 0,00% -2,10%
    1998 2,10% 2,10% 0,00%
    1999 2,40% 1,80% -0,60%
    2000 4,00% 2,00% -2,00%
    2001 3,10% 2,00% -1,10%
    2002 4,00% 2,00% -2,00%
    2003 2,60% 2,00% -0,60%
    2004 3,20% 2,00% -1,20%
    2005 3,70% 2,00% -1,70%
    2006 2,70% 2,00% -0,70%
    2007 4,20% 2,00% -2,20%
    TOTAL: 140,30% 98,22% -42,08%

    No he comprobado los datos pero supongo que estarán basados en datos oficiales. Como véis se trata de 25 años, desde 1982 a 2007, sin contar los últimos ni la próxima "rebaja". Tal vez resulte más gráfico si lo cuantificamos en un sueldo hipotético: a un sueldo actual de 1.100-1.200 euros (salario muy común entre los funcionarios) le debería corresponder de 1.550-1.700 euros. Sin embargo, una vez aplicada la "rebaja" quedará entre 1.045 y 1.140 euros aproximadamente.

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  6. Pues lo que teneis que hacer es no votarles mas, ¡¡COÑO!! que nadie le vota y luego sale otra vez, ¡¡JODER!!
    No os quejeis mas y NO LE VOTEIS, que ni la derecha es derecha ni los de izquierda sois comunistas-
    Es

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  7. Xixarro dice (y con problemas otra vez para postear)

    Juanma, Juanma... tengo preparado un post de esos de tres entradas, porque cuando me pongo a escribir, me lanzo... Pero mejor no añado leña al fuego. Te veo un poco huevijarto y no voy a atizarte. Te invitaría mejor a una cerveza y nos contamos mejor otras cosas.

    De todos modos, ten en cuenta que hay cosas en vuestro colectivo que otros no tienen y no las veo justas. Pero estoy seguro que nadie, si le preguntas, te dirá que un funcionario es un inútil. Te dirá, o se quejará, de la suerte que tienen en bastantes cosas.

    Como en todo, también en los salarios del colectivo de trabajadores del sector privado se dan situaciones como las que tú describes, ahora, y antes. Y con la particularidad de que si te quejas, te vas de patitas a la calle. Simplemente te dicen "esto es lo que hay". Y suerte que el despido aún cuesta una pasta. El día que sea más barato, o sea libre y, con la mentalidad del empresariado español -también tiene su miga la del empleado español, desde luego-, aquí se hace lo que diga "el amo".

    Paciencia. En cierto modo te diré que pagáis los platos rotos. Pero, ¿quién no los está pagando ahora mismo, salvo "los poderosos"?

    Ánimo.

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  8. Anónimo: puedo asegurarte que nunca he votado a ZP ni al partido en el que milita. Por eso, entre otros motivos, me siento más que legitimado para protestar.

    Xixarro: siento mucho que tengas problemas para dejar tus comentarios. En todo caso, respondiendo a lo que comentas, creo que me conoces de sobra y que nunca rehuyo la discusión, con cerveza o sin ella, aunque mejor lo primero. Además, sabes que nada dicho con reflexión es hiriente aunque sea molesto. Sólo rechazo la mala intención, de palabra y de obra.

    Entrando en materia no puedo darte la razón en algunas cosas que apenas esbozas. Nuestro "colectivo" no tiene ninguna suerte, Xixarro. La suerte es esa gracia que toca con su varita a uno u otro sin razón alguna. Y este no es el caso de ningún funcionario. Las puertas de una oposición están abiertas para todo el mundo, no para la gente con suerte, y en muchas ocasiones más abiertas que los puestos destinados en la empresa privada para los hijos de alguien, los apellidos ilustres o los de determinado Rh. Podrás decirme que alguien tuvo suerte para aprobar su oposición y lo admitiré, pero nada más. Las características de los puestos dependientes de cualquier Administración no le han sido dadas por ninguna gracia. Son así y punto, para mí que elegí opositar y para ti que elegiste no hacerlo. Pero ello nunca te podrá valer como argumentación tildándolo de prebenda. Que uno sea funcionario es fruto de una elección personal que NO EXCLUYE A NADIE y que sólo se materializa por superar una selección.

    De ahí a tener que pagar los platos rotos, como reconoces, convendrás conmigo que es donde está la injusticia.

    Un abrazo, amigo.

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  9. Yo no soy funcionario,si hijo de funcionario, por lo que lo he vivido desde niño, vuestros traslados, vuestras congelaciones, la dedicación exclusiva a una determinada parcela laboral y ahora veo la desilusión en sus ojos, unos ojos que dentro de los diferentes ministerios donde ha trabajado han visto y oido practicamente de todo.
    Esa desilusión o tristeza que es más bien la palabra adecuada, es la que tenemos gran mayoría de españoles, solo los aférrimos socialistas siguen aclamando a su lider Zapatero, el resto de españoles vemos nuestras fuerzas flaquear desde todos los ámbitos, y es que las burbujas no dejan de estallar, primero la construcción, luego el empleo en general y por fin la "burbuja del estado" explota, ya que la han pinchado con un alfiler los dirigentes europeos, el americano y posiblemente el chino. Ahora somos ya todos, absolutamente todos los afectados por las políticas socialista (autónomos, funcionarios...).

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  10. Sigo con mi tesis. El Señor ha estado grande con nosotros porque esta crisis y ruina de España quedará asociada al PSOE por los siglos de los siglos.

    Porque también nos hubieran llevado y provocado la crisis y la ruina estando en el poder el PP.

    Lo hicieron en el 36 y han vuelto a hacerlo.

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  11. Querido Juanma, ¿qué te voy a contar que no comentáramos ya? La seguridad laboral tiene como contrapartida la relativa mediocridad salarial. En tiempos de expansión económica, ser funcionario es un asco; ahora en tiempos de crisis, todos os envidiamos. Sueldo seguro, vacaciones seguras, pensión segura.
    El problema surge, como todos sabemos, de que la Administración se compone de tres grupos, en cuanto al origen de su sueldo:
    1) Los que han preparado una oposición limpia para ganarse un puesto en el que ser competentes.
    2) Los enchufados que saben ser hijos de papá, yernos de su suegro o una boca afectuosa para pirulas o antifonarios ajenos.
    3) Los cargos políticos.
    El grupo 3 tiende a expansionar al grupo 2, siempre en competencia con el grupo 1.
    Básicamente, el dilema del político consiste en quitarle el puesto a alguien, sea funcionario de carrera o el enchufado de otro, para dárselo a su propio enchufado.
    Así que el dilema se podría resumir en Inseguridad Laboral para los Tuyos pero Seguridad Laboral para los Míos.
    El sistema de cesantía decimonónico era castastrófico y por eso se creó una administración profesional (los 1).
    Pero la tendencia de los sátrapas pasados, presentes y futuros, consiste en poner a su churri de algo, lo que sea, pero que cobre.
    Los ciudadanos también se distinguen en dos grupos:
    -Los que se cultivan, son capaces de generar opiniones y, naturalmente, leen tu blog.
    -Los pobres infelices que ni siquiera sospechan hasta qué punto son los primos del Gran Timo, pero siguen currando, pagando y procreando, ciegos y sordos a todo lo que no sea fútbol, pornografía o revistas del corazón. A esta segunda categoría no le puedes explicar la diferencia entre un enchufado y un funcionario de carrera, no lo entenderán nunca. Para ellos el funcionario es alguien que tiene asegurado sueldo y pensión y vacaciones, cosa que a los demás mortales les es negado. Ese público también iguala a todos los ricos sin importarles el origen de su fortuna: heredada, robada o ganada limpiamente. No le importa. Odia al rico.
    Los funcionarios, por otra parte, están generalmente acobardados porque quien apuesta por la seguridad no quiere correr riesgos; muy poquitos funcionarios se rebelan contra el capricho de los Amos políticos. Así les va.

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  12. Querido Juanma,
    yo (José María Pérez Cubiles), como compañero tuyo de oficio, suscribo todas tus palabras. Hay que ver lo injusto de la vida después de lo que luchamos el reconocimiento de la administración a nuestro labor profesional es nulo, únicamente el mendrugillo de sueldo que nos da para muy poquito después de los avatares que hemos sufrido los funcionarios en general y los de meteorología en particular.

    Lo más triste del tema es el odio que nos tiene el resto de la sociedad, en estas épocas de crisis, lo cual es lógico porque este es un país de envidiosos, pero no recuerdan esos tiempos que ellos se aprovecharon de la especulación y el desenfreno que en parte nos ha llevado a la situación que vivimos.

    Pero lo peor es la ineptitud de nuestro querido presidente ZP y la estupidez de los compatriotas que les han votado. Nuestro país va a tener que cambiar mucho, si no queremos convertirnos en países, como Grecia, Argentina, Venezuela, etc. Lo más gracioso es que creo que depende de nosotros mismos, pero siempre es más fácil echarle la culpa a los demás (los americanos, los banqueros, los ricos, etc).

    Un saludo y no dejes de escribir Juanma

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  13. He leído con bastante interés todo este debate, que no afecta, como dices al principio, a una verdad absoluta (algo demasiado amplio y que, en consecuencia, se presta a todo tipo de tropelías), sino a una verdad universal; es decir, compartible por todos, al margen de que golpee directa o indirectamente (porque son parámetros reales, verificables, no caprichosos, ficticios o inventados). No salgo de mi asombro al constatar, por tanto, cómo esa verdad universal –el tijeretazo al sueldo de un colectivo muy concreto por el artículo 33¬– genere otros tantos debates sobre el modelo de Estado, la ortodoxia económica, la seguridad versus precariedad laboral, etc, etc… ¿Por qué, cuando la injusticia del caso concreto es tan fragrante?
    El pacto que todo empleado público tiene con la administración para la que trabaja implica unas condiciones equis y una remuneración equis. No es de recibo, en consecuencia –nunca lo podrá ser–, que esas condiciones laborales cambien por el imperativo de una de las partes, la fuerte, sin tener en cuenta a la otra parte. A eso se le llama, lisa y llanamente, arbitrariedad y su inevitable consecuencia es la ausencia de credibilidad y de confianza, por el abuso con el que el poder es ejercido. Sobre todo, cuando todo parte de un sujeto que ha negado la evidencia durante tantos meses, ha jugado a su antojo en el mientras tanto –en un ejercicio de irresponsabilidad clamoroso– y dice verse obligado, a última hora, a tomar unas “medidas valientes”, a modo de ultimátum, para la salvación de España.
    Hemos pasado de una legislatura en la que sólo se hablaba del tristemente célebre talante (desde el poder) a otra en la que sólo se habla de improvisación (desde la oposición al poder y por la evidencia de los hechos). Tiene su guasa y, la verdad, cabrea bastante. Como cabrea pensar en que todavía quedan dos años para que otro veredicto en las urnas cuestione o mantenga cuatro años más a un iluminado, ante el asombro y perplejidad de tantos ciudadanos –dentro y fuera de España– que no dan crédito a cómo es posible.
    Al margen de todo lo dicho, Juanma, lamento que te recorten el sueldo, como es lógico, y te deseo, como siempre, lo mejor. Un abrazo. Rafa

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  14. Anónimo: Aunque no seas funcionario sabes muy bien de lo que hablas. Y, efectivamente, el desánimo, la desilusión y la tristeza han llegado a todos los rincones de nuestra sociedad. Estamos todos en el mismo barco, el símil de siempre, y me da a mí que navega con más que cuestionable y dudosa flotabilidad.

    Albº: Estoy contigo en la naturaleza destructiva de la izquierda en general y de la actual y española en particular. No hay más que repasar la Historia.

    Luis: Todo es susceptible de ser matizado. Eso de “sueldo seguro, vacaciones seguras, pensión segura…”. Sueldo seguro sí, por ahora, pero rozando lo vergonzante. ¿Vacaciones? Te aseguro que una gran mayoría de funcionarios limitan sus vacaciones a estar en casita sin ir a trabajar. Como mucho irán al pueblo del que provienen y poco más. Si mi unidad familiar dependiese únicamente de mi salario de funcionario te aseguro que no podría tener vacaciones, imposible con dos hijos estudiando. Y pensión segura… nada de nada. Acuérdate de las veces que hemos sido amenazados todos, no sólo los funcionarios, con la más que probable quiebra de la Seguridad Social actual y su sistema de pensiones. ¿Recuerdas al gran Solbes aconsejando suscribir planes de pensiones privados? En todo caso, nuestro salario actual se divide en Salario Base y Complementos (generalmente Específico y de Destino, en función de la, especificidad, penosidad y naturaleza del puesto de trabajo) y en la jubilación se cobra sólo el Sueldo Base que es paupérrimo. Muy mal futuro en todos los casos.

    De acuerdo en tu triple clasificación de funcionarios y en la visión que de nosotros tiene una buena parte de la sociedad.

    José María: Tú mejor que nadie habrás leído mi artículo identificándolo con tu situación particular. Compartir “nicho” es lo que tiene. La sociedad que en épocas duras critica nuestra relativa estabilidad olvida muy fácilmente esta visión cuando su situación cambia. Hace unos años éramos unos “pringaos” apenas “mileuristas”, un hazmerreír salarial en épocas de encofradores y poceros de más de tres mil euros mensuales. Algunos de ellos han pagado su piso y hasta un par de ellos más. Yo sigo hipotecado y lo que me queda. Hoy están en el paro y me critican. Me acuerdo de Trillo y su ¡manda huevos!

    Rafa: Pues claro que sí, es una ruptura unilateral del contrato. Pero si te das cuenta, casi todo mi artículo y el debate inicial en el que estamos ronda en el planteamiento del funcionariado en sí y no en el recorte que se nos viene encima. He prometido alguna entrega “funcionarial” más y por ahí irán los tiros con seguridad. Estoy muy de acuerdo contigo en la perplejidad general de muchos observadores de dentro y fuera de España. Desde luego media España lleva muchos meses con las manos en la cabeza, asombrada por lo que estamos viviendo. Me atrevería a decirte que de la otra media, sus votantes, también hay una gran parte más que perpleja; no puedo suponer que no sea así. Pero lo vergonzoso es salir al extranjero y comprobar la imagen que tienen de este personaje. Aún no la han asimilado a la del total del pueblo español pero todo se andará. De momento, como me ha pasado a mí, sólo te dicen “pero ¿cómo tenéis a este sujeto de presidente?”. Tal vez sea suficiente o ¿no es otra forma de llamarte imbécil? Mira este enlace y comprueba la imagen que ofrecían de ZP en la RAI muchos meses atrás, creo que es una parodia del 2006. Qué harían si lo repitieran ahora…

    Muchas gracias a todos por vuestro tiempo y vuestros comentarios.

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  15. En relación con mi anterior comentario, te mando enlace con un artículo de hoy en ABC sobre cómo los enchufados y las subcontratas están acabando con la función pública.

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  16. He leído el artículo y se trata de una visión muy personal pero que se puede compartir en muchas de sus afirmaciones. La multiplicación sin fin de funcionarios "inútiles" (de nula utilidad sobre todo por duplicidad de funciones) en el ámbito autonómico es una realidad. El enchufismo en la contratación (ojo, que no son funcionarios de carrera sino contratados) de amigos o compañeros de partido para ocupar cargos fundamentalmente de asesoría es también algo escandaloso. Más discutible es el asunto de la externalización de servicios y funciones que recae en empresas también contratadas pues, en muchos casos, son un verdadero ahorro y una mejora en el servicio. Tal vez lo que subyace en el fondo del artículo es que las Administraciones públicas, sobre todo en el plano autonómico, están sobredimensionadas innecesariamente y además copadas por personal "sobrevenido" a la función pública, sin la condición de funcionario.

    Imagina lo que esto supone, querido Luis, si además de sobrar funcionarios resulta que están acompañados de contratados por doquier. Como poco, y aparte de consideraciones éticas, resulta un tremendo e insostenible despilfarro.

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