jueves, 8 de abril de 2010

Obsesiones

Recién celebrada la Semana Santa uno se encuentra tal vez más sensible y la vuelta a la realidad, tozuda como siempre, es un nuevo encontronazo contra este obseso que nos gobierna. Su inoperancia y manifiesta inutilidad siguen conduciéndonos por la ruta del aumento del paro y el imposible repunte en nuestra economía. En la cacareada presidencia semestral europea –en cuyo discurso inaugural el insensato de ZP anunció nada menos que su intención de liderar la recuperación económica de toda Europa, el angelico–, se multiplican los artículos en la prensa extranjera en los que, ya sin pudor alguno, se tacha a nuestro presidente de fracasado, inútil, falso, revanchista y obseso. Y aquí quería yo llegar, a esas obsesiones repetidas una y otra vez en estos fatídicos seis años y hoy tan vivas como siempre.

Todas ellas nos muestran a un ser pusilánime y reprimido cuyos aires de grandeza, caparazón en el que encierra su consciente inferioridad, le obligan a comportarse siempre buscando un lugar en la Historia. Así, ha compartido y tal vez aún comparta mantel con terroristas y asesinos, ha ensalzado la segunda República buscando la tercera, ha jugado a reescribir la historia reavivando el guerracivilismo, ha manipulado la memoria en un afán revanchista, ha pergeñado una buenista alianza planetaria imposible, ha enfrentado a hijas y padres dictando derechos de vida y muerte y, tal vez como consecuencia inmediata y lógica de todo ello, ha atacado frontalmente y sin descanso a la Iglesia Católica. Y no es extraño esto último. Los valores que infunden y defienden los católicos son precisamente los que el socialismo de ZP trata irrefrenablemente de destruir. Una sociedad desestructurada y sin valores es el campo de cultivo ideal para este diablo.

La guerra es clara: el discutible laicismo oficial se torna en un anticatolicismo deleznable. Se confunde la libertad de culto religioso –que nadie discute y menos los católicos– con un ataque certero y preciso a la religión católica y una amistosa permeabilidad hacia otros cultos, especialmente el Islam. Se prohíbe el crucifijo en centros públicos pero se tolera el velo en aras de una falsa pluralidad; se dificulta la financiación de la Iglesia Católica pero se favorece la construcción de mezquitas especialmente en Andalucía (o ¿debería escribir Al-Andalus?); se llama matrimonio a la unión de homosexuales y lesbianas en una clara actitud de provocación; se define el aborto como un derecho fundamental de la mujer despreciando el inalienable derecho a la vida del no nacido... y así un largo etcétera.

La guinda en estos días la ha protagonizado el difícilmente definible Observatorio de Laicidad con su grotesca protesta. A estos señores les molesta que a las procesiones de la Semana Santa acudan autoridades civiles y militares. Les resulta inconcebible también que a la salida y entrada de las imágenes en los templos se toque el himno nacional pues todo ello constituye “una vulneración del principio de neutralidad del Estado”. Y el sueldo de estos payasos proviene de mis impuestos.

Eliminar a Dios de la sociedad es un rotundo error. Nuestra civilización occidental está ligada irremisiblemente a la Iglesia Católica y la historia de ambas discurre conjunta a lo largo de los siglos. Los principios de nuestra tradición, principalmente encarnados en la unidad estructural de la Familia –tantas veces definida como “el pilar fundamental de la sociedad”–, en la transmisión de valores de padres a hijos, no se puede obviar. Una sociedad carente de principios y valores abre sus puertas a la autodestrucción.

8 comentarios:

  1. Tienes mucha razón, maestro; a mí también me preocupa ese tío. Bueno, es que resulta curiosa la postura del Zeta, todo lo que le gusta a él a mí no me gusta; y viceversa. Ni siquiera coincidimos en el equipo de fútbol. Si es que nuestro amol es imposible. Por eso haré todo lo que pueda para que no repita en el cargo. Ni él, ni ninguno de los suyos. Yo le voto a Gurtel, a Matas, a Zaplana, a los Siete Niños de Écija y a la cleptocracia; le voto al resalao de Génova o al loco de las zanjas. Yo voto ya lo que sea, lo que me echen, a un diplodocus, a la momia restaurada de Fraga, con tal de quitarnos a ese chiflado de encima.

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  2. Que razón tienes, este gobierno destruye los valores de nuestra sociedad.

    Ahora, me temo que el problema más importante no lo veremos hoy, ni mañana (que ya tenemos muchos), lo tendremos a largo plazo, cuando todas estas actuaciones de ZP den sus frutos y nuestra sociedad haya perdido todo lo necesario para que pueda proyectarse como tal.

    Si seguimos así....

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  3. Pues tienes a millones de personas encantadas con él, que no dejan de votarle. Claro que, esos millones de personas viven encantados sabiendo que alguien les da lo que piden (o promete que les dará lo que piden, tal como ordenadores en los colegios, por decir un ejemplo). Y eso aunque no lo pidan. Pero están tan encantados con este inepto, como el propio inepto consigo mismo. Perplejidades en esta vida que no consigo razonar y a las que no encuentro ningún sentido.

    Todo esto, Juanma, terminará muy mal. Las semillas que este iluminado ha sembrado germinarán y los frutos -las generaciones venideras-, nos van a dar mucha guerra. En todos los sentidos de la palabra.

    El mal ya está hecho y no tiene vuelta atrás. O no la veo.

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  4. Pues yo estoy con Xixarro. Mientras haya personas con tan escasa inteligencia (me abstengo de decir tontos de los cojones como otros maleducados con cargo) que le voten, y ¿porque no decirlo? el Partido Popular sea una galera con timonel manifiestamente mejorable y remeros de capacidades cortas y ambiciones personales largas; mientras los votos de mi tio el de Zamora al que le falta medio cerebro (por cirugía y por falta de luces ex aequo)valga igual ó más que el de un universitario; mientras los jueces no sean rabiosamente independientes (bueno, rabioso alguno es); mientras la educación esté en manos de trileros y revanchistas; este país solo puede ir a peorm o a mucho peor. Xixarro, ¿nos exiliamos en el Valhalla?. ¿fundamos una nueva civilización con unas cuantas guaraníes en cueros en alguna isla desierta? Me preparo para una buena abducción a otro mundo mas mejor, que de este estoy harto.

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  5. ¡Juanma! de todos los que han comentado tu artículo, sólo conozco a Luis, pero coincido con todos. En fin, yo también me iría de España pero, además de no poder, me parece cómodo... ¡Chicos, hay que espabilar! "como sea". Pensemos, pensemos cómo. Hay que hacer algo. Ya veréis, no sirve de nada lloriquear por las esquinas, ¿no?

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  6. Luis: Si hacemos caso de las encuestas parece que la cosa va bien para echarle de La Moncloa en las próximas elecciones. No me fío yo ni un pelo, que luego todo se puede torcer por cualquier circunstancia prevista o no. Lo sorprendente es que "sólo" pierda 6 puntos respecto al PP. De todas formas tú sigue sin votarle.

    I Espinosa: Aunque tienes toda la lógica de tu parte yo prefiero pensar que las manzanas sanas se hagan con las podridas. Qué le voy a hacer, soy un optimista patológico. No puedo pensar que los principios que intento transmitir a mis hijos no les vayan a ser válidos.

    Xixarro: Pues estás en la misma onda que Ignacio Espinosa y, claro, te contesto algo parecido. Las consecuencias se verán en el futuro, sin duda, pero espero que "los romanos" no acaben con el "reducto galo". Habrá que empezar a diseñar pócimas mágicas...

    Anónimo: Tocas demasiados temas como para contestarte a todos. En general te diré que estoy bastante de acuerdo contigo salvo en la proposición deshonesta que le haces a Xixarro... se nota que no le conoces.

    funcionata: Creo que estamos todos bastante de acuerdo y yo coincido plenamente con lo último que tú dices. Hay que espabilar y trabajar duro para que podamos ganar en 2012 (o antes), gobernar y hacerlo mucho mejor y recuperar muchos de los valores que esta panda se ha cepillado.

    Un abrazo para todos (un beso para funcionata) y muchas gracias por escribir.

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  7. Absolutamente de acuerdo contigo Juan Ma, afortunadamente, los españoles ya se van dando cuenta de que los mensajitos de ZP son puro marketing politico,incapaces de sostener argumentación alguna. Aparentemente, para muchos resultarán bonitos pero no sirven para solucionar en absoluto ninguno de los problemas reales que estamos viviendo en la actualidad.. Su maldita demagogia barata ya solo se la creen unos pocos y en bien de nuestro futuro triunfo, muchos de sus votantes se están replanteando seriamente el cambio.

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  8. Lo peor es que cuando una sociedad pierde los valores que la hacen progresar: probidad, honradez, capacidad de sacrificio, respeto a las leyes y a los mayores; no hablo de religión, sino de leyes naturales. Cuando la moralidad es sustituida por el relativismo y cuando vale todo con tal de salirme con la mía, ¿cómo se devuelven las aguas al cauce? ¿Es la ética social sustituible por cuatro slogans estereotipados? Ojo: la siguiente tentación será la educación para el pensamiento único de la ciudadanía. De aquí a Orwell, dos pasos.

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