miércoles, 3 de marzo de 2010

El timo de la estampita

Siempre que veo en televisión programas de cámara oculta me sorprende la facilidad con que se engaña al prójimo. Con un ápice de imaginación, la escenificación adecuada y, sobre todo, la manipulación de la buena intención inherente a la mayoría de los especímenes humanos, se agita un coctel capaz de provocar en el más pintado la reacción más absurda. Son los principios también de la prestidigitación, el universo de la ilusión. Aunque a veces ni la sofisticación es necesaria. Nada hay más sencillo y difundido que el eterno timo de la estampita y, sorprendentemente, sigue proporcionando excelentes resultados a buen número de timadores.

Aunque conscientes de su ineficacia e inutilidad, gota a gota el PSOE va creando el escenario adecuado sacudiéndose la responsabilidad y depositándola en los otros: la crisis no es tan grave como nos quiere hacer ver la derecha; el PP es un partido catastrofista que exagera para atemorizar a los ciudadanos y posicionarlos en contra del gobierno; el PP no colabora en nada, no quiere el pacto que ahora nosotros sí; el PP entorpece la labor del gobierno porque piensa que cuanto peor esté España mejores resultados electorales obtendrá…

Y, de repente, la ilusión. El pueblo se despierta y en un ataque de solidaridad y recuperación de la confianza desaparecida con la crisis, se levanta espontáneamente espoleado por un súbito y encantador optimismo que asegura que esto lo vamos a arreglar entre todos. Toma ya. Me acaban de llamar gilipollas.

Visitando la página web de esta gloriosa iniciativa, nos cuentan que “un profesional del marketing tuvo una idea hace meses, que quiso revertir la situación de desánimo que la crisis ha provocado en todos nosotros redactando un plan de acción que provocase recuperar la confianza. Lo presentó en las Cámaras de Comercio (¿cuáles?) que se entusiasmaron con el proyecto y buscaron el apoyo (y lo encontraron) de algunas de las empresas más importantes del país (¿cuáles?) que no lo dudaron y decidieron apoyar la iniciativa de forma anónima y desinteresada”. Y a estas alturas ¿alguien se cree que una empresa haga algo “de forma anónima y desinteresada”? Es justo para lo que están creadas las empresas. Y más “las más importantes del país”. “Como resultado de este apoyo empresarial se creó la Fundación Confianza con el objetivo de publicitar este lugar (supongo que se refiere a la web) e intentar hacer algo”. Así, tal cual. Qué bonito es el amor.

Tengo que felicitar al PSOE por esta iniciativa. Una vez más demuestran que sus creativos y directores de marketing se ganan excelentemente el sueldo. Millones de infelices tragarán el anzuelo (me ha sorprendido alguno de los personajes que ha brindado su apoyo a esta campaña, pero ya son mayorcitos y allá cada cual) y, una vez más, se difundirá ese mensaje “buenista” que tanto gusta al socialismo. Todos somos buenos, todos lucharemos por arreglar esta terrible situación y todos juntos, bajo el amparo santo y la luz del cielo… digo, del gobierno, lograremos salir de esta pese a los cenizos del PP.

Sin embargo nadie observará que, casualmente, la mayoría de las personas iniciadoras del proyecto son profesionales de los medios audiovisuales, la publicidad, el marketing y la comunicación. Nadie descubrirá la presencia entre ellos también de artistas, periodistas y famosos que se han posicionado públicamente en la izquierda social. Nadie se extrañará del relativo anonimato empresarial (algunas empresas aparecen como “Patronos” de la Fundación Confianza) y su falta de intención de lucro en tiempo de crisis. Nadie preguntará por la financiación de un proyecto y una Fundación que preside el antiguo director del Consejo Superior de Deportes y posterior Ministro de Comercio y Turismo, el socialista Javier Gómez-Navarro. Nadie cuestionará que proyectos de este tipo cuenten con los cuantiosos medios económicos que permiten su difusión en anuncios de televisión, prensa nacional y cuidada web, mientras que movimientos ciudadanos como Hazte Oír, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Ermua o el colectivo Derecho a Vivir entre muchísimos otros, se encuentren ninguneados cuando no claramente despreciados, pues su mensaje no interesa.

Como siempre, los hilos del socialismo y su ingeniería social, el intervencionismo más descarado y la manipulación absoluta. Otro timo de la estampita.

Juanma García Gay