viernes, 5 de febrero de 2010

Tiempo al tiempo

Esta mañana escuchaba a un famoso locutor radiofónico calificar la semana que hoy cerramos, por fin es viernes, como la semana horribilis de Zapatero y su gobierno. Y, aún compartiendo sus argumentos y la enumeración de desastres acaecidos sólo en cuatro días, yo afirmo que estamos cerrando una semana horribilis para España, y no para ZP y sus secuaces.

Me preocupa especialmente el desprestigio internacional exponencialmente creciente de nuestro país. La improvisación de este gobierno “que parecen principiantes” (Fernández Toxo dixit, tela marinera, ¡CCOO señores, CCOO!), es más que palpable. Esa forma de gobernar, lanzando globos sonda y recogiendo velas después, es algo fuera de todo Manual del Buen Gobierno y, desde luego, es sinónimo de poca preparación política, falta de ética, ausencia de ingenio, carencia de valentía, impotencia funcional e inutilidad absoluta. La contundente afirmación de Aznar, el mejor gobernante de la España demócrata le pese a quien le pese, es lapidaria: “Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo” ¿Puede añadirse algo más?

En poco más de cinco años ZP puede apuntarse el mérito de haber afrontado con desparpajo, eso sí, más que discutibles reformas de determinados aspectos sociales, algunas de escasa o nula urgencia y menor necesidad. Aquí se encuadra la unión de homosexuales (me resisto a llamarlo matrimonio, ustedes se harán cargo), la reforma de la ley del aborto, la bienintencionada pero inacabada e ineficaz ley de dependencia… y poco más. El resto de sus logros consiste en procurar la fragmentación de España en dos planos, el territorial y el social. El primero con concesiones dudosamente constitucionales a comunidades autónomas que, incluso, se revuelven a morder su mano, y el segundo el aliento de la ruptura social con su anhelada Segunda República, su resentida y sesgada actitud revisionista de la historia y su memoria, y un malentendido laicismo atroz que esconde una abierta y declarada guerra al Cristianismo como manifestación religiosa, ética, social o histórica que, para este personaje, lo mismo da.

Sin embargo, incongruentemente, nuestro presi no se ruboriza afirmando babosamente ante Obama en el tradicional Desayuno Nacional de Oración norteamericano, que nuestro país “es eminentemente cristiano” (no continuará siéndolo gracias a su aportación al respecto, desde luego), recitando un fragmento de un libro que nunca ha leído (La Biblia) y “elevando su plegaria a favor de la paz, la libertad y el entendimiento” ¡Por Dios! ¡Si usted no sabe lo que es una plegaria, algo que implica una actitud humilde y ferviente! ¡Ya está bien de vender humo! Al menos dígale a sus asesores que busquen mejor vocabulario para sus discursos, que el diccionario de la R.A.E. es accesible incluso desde Internet. En fin, la característica falta de ética de este tipo de izquierda, una manifestación más de la política de la imagen. En esto debo admitir que ZP es un hacha, sí señor, sabe decirle a cada uno exactamente lo que quiere oír… aunque ello implique discursos antagónicos, pactos imposibles o concesiones inconstitucionales. Lo importante es contentar para en La Moncloa perdurar.

Pero volvamos al estropicio. Como decía de ZP y sus marionetas, no contentos con pasar la turmix por España, son capaces de destrozar incluso nuestro prestigio internacional. En estos cuatro días, el incesante goteo de evasión del capital extranjero y la fuga del nuestro hacia inversiones fuera de nuestras fronteras se ha hecho aún más palpable. La pérdida de confianza internacional y de sus mercados financieros hacia nuestra zozobrante España se ha hecho palpable en el hundimiento de ayer jueves del Ibex-35 nada menos que un 6%. Una consecuencia del temor internacional por la salud de nuestra economía. La nación que en 2004 se codeaba con los grandes, que llamaba con fuerza a la puerta del G-8, en apenas cinco años tiene que escuchar lastimosas comparaciones con Grecia y Portugal. No es mi intención abordar la gestión interna de estos países y su viabilidad, pero lo cierto es que todos sabemos de qué se trata y lo que conlleva esta equiparación: la certeza de la segunda velocidad. Supongo que a ZP y a los suyos no les gusta escucharlo y menos cuando proviene de alguien tan poco sospechoso como el significado socialista Joaquín Almunia, primera espada del PSOE hace apenas unos años y Comisario Europeo hoy.

Zapatero se desangra a chorros, fuera y en casa. A la ventaja de intención de voto del PP en los sondeos hay que unir su pérdida del liderazgo como político mejor valorado, que ahora recae en Rosa Díez. Los incondicionales sindicatos, vergonzosamente mudos aunque cuidadosamente engrasados vía onerosa subvención (¿algo que ver lo uno con lo otro?), no han podido continuar callados. Frente al desacierto primero anunciado, después desmentido, del retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años, los sindicatos han avisado: si hay que movilizarse lo harán. Y ayer jueves también advirtieron al Gobierno que no osase llevar la aprobación de su improvisada reforma laboral al consejo de ministros de hoy viernes, algo que mientras escribo este artículo desconozco si han tratado. Los sindicatos están en vía de acuerdo de las reformas laborales con la CEOE, principales interlocutores, y no quieren que el Gobierno vuelva a meter la pata. Aprobar unilateralmente vía consejo de ministros cualquier reforma y más tras la promesa de pacto previo con los sindicatos, sería la enésima traición a la palabra dada, algo que ya se temen en CCOO e incluso en UGT. El simple hecho de la presentación de esta reforma laboral, después de haber negado por activa y pasiva su necesidad, vuelve a mostrar la pusilanimidad de un gobierno de mediocres.


Así las cosas, tal y como me sugiere mi amigo Luis durante el té y no le falta razón, vamos a entrar de lleno en el penúltimo episodio. Zapatero y el actual PSOE son conscientes de la grave situación actual de España y absolutamente sabedores de su incapacidad para revertirla. La única opción para alcanzar la victoria electoral en el 2012 no será el mérito propio sino el demérito ajeno. Compañeros del PP: preparémonos para lo peor. Volverán a la técnica Prestige, Yak-42, Gürtel y acusaciones por doquier. Ya calientan motores los de la ceja, los del no a la guerra y vaya usted a saber qué más. Tiempo al tiempo.

Juanma García Gay