domingo, 14 de febrero de 2010

Criterio

El criterio no es virtud muy extendida y es fácil comprobar que quien lo tiene le resulta a menudo incómodo al mediocre. El blando en la opinión o de idea voluble no es arisco, encaja casi en todo foro y, sobre todo, no hace pupa. Prefiero sin duda al primero aún sin comulgar con él. Se le ve venir. Defiende sin doblez lo que piensa. Y tiene mi respeto.

La ausencia de criterio, la indefinición y la falta de valentía –tal vez demasiado duro escribir “cobardía”– implica un carácter pusilánime que a pocos deslumbra. Y en política aún menos.

María San Gil siempre ha sido de mi agrado. Al saludarla no puedo evitar el escalofrío del recuerdo de Gregorio Ordóñez a quien no llegué a conocer, imaginándola salpicada de muerte corriendo tras el asesino. Reconozco en sus palabras la autoridad de la experiencia en la lucha contra el terror, la firmeza de su convicción y la entrega sin medidas. Reconozco en su actitud, en su salida de la primera fila del Partido Popular vasco y en su silencio, un comportamiento ejemplarmente digno. Chapeau!, María, chapeau!.

Este fin de semana María ha hablado y lo ha hecho con unas esclarecedoras declaraciones para defender “la coherencia y la dignidad” de Regina Otaola, la valiente alcaldesa de Lizarza, otro de los referentes de la política vasca. Regina fue la única que votó contra una polémica moción apoyada por el resto del PP vasco que maquillaba la crudeza de las víctimas del terrorismo definiéndolas como “víctimas de motivación política”, en un texto poco claro que equipara a asesinos y asesinados. Consecuentemente, tal vez desilusionada, ha anunciado su intención de no repetir en las listas electorales. Y pocas personas tienen la determinación, fortaleza y valentía de esta guipuzcoana.

No conozco a Basagoiti, ni personalmente ni por lo reflejado en prensa pues no es mucho. Tiene la virtud de escenificar el ansiado pacto que ha desalojado al PNV y propiciado un chorro de aire fresco en aquella maltratada tierra. Le tocó estar en el lugar oportuno en el momento adecuado. Pero no olvidemos que este logro es el fruto del antiguo y constante esfuerzo de muchos que le han precedido dejándose incluso el pellejo en ello, Ordóñez, Mayor Oreja, Iturgáiz, San Gil..., de quienes, a buen seguro, se sentirá orgulloso continuador.

Sin embargo algo me inquieta. Si personas como María o Regina no tienen cabida en el PP vasco, si desde nuestro partido en esa tierra herida mil y una veces por la barbarie terrorista se consiente maquillar el epíteto de este terror menospreciando así a sus víctimas, si se juega al perfil bajo o se cae en el buenismo por no importunar a algunos, entonces es que no se están haciendo las cosas del todo bien. No consintamos que nuestro partido pierda mensaje, firmeza y criterio, que es lo que siempre nos trajo los mejores frutos.

Juanma García Gay

10 comentarios:

  1. Magnífico, valiente y lucidísimo artículo. Coincidimos al 110%. El verdadero problema del PP no es eso que dicen de que "no sabe transmitir" sino más bien que no hay nada que transmitir. No hay ideas, ni convicciones, un gran vacío, una estructura alternativa a otra estructura alternativa, y punto pelota. Lo mejor de nuestro partido es la base, la gente de a pie. Arriba, cuanto más subes más te encuentras a gente ininteresante. Una pena.

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  2. Mi padre,que era un sabio,decía que en el siglo XIX,la gente se árruinaba con la política y que ahora la gente se hace rica con la política.
    Ese es el problema. El que "quiere" tener criterio,lo apartan del sistema.
    Hay ejemplos claros con los presidentes de gobierno.
    Al principio siempre están en contacto con la gente, pero en la Moncloa,poco a poco solo se rodean de sus asesores,que le dicen lo que quiere oir (si le llevan la contraria,pierden el puesto de cobro)y así cada vez están más alejados de la realidad.
    ¡No hay que pensar más que en el que tenemos !.
    José Mª Espuny

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  3. La coherencia, una ‘rara avis’ en los tiempos de confusión que corren, despierta siempre una cierta admiración. Invita a pensar en una cierta armonía, en la medida en que muestra una verdad teórica con convicción y expresión personales. Los dos aspectos son igual de importantes para huir tanto del pensamiento débil como del adocenamiento. La Real Academia define el término como “la actitud lógica y consecuente con una posición anterior”. Tiene, por tanto, dos aspectos igualmente reseñables: implica, por un lado, que antes se ha ‘investigado’, de un modo u otro, en diversas sendas y, en segundo lugar, que hay una disposición –fraguada con dedicación y esfuerzo– para implicarse vitalmente en la ‘verdad descubierta’, la misma que ha generado unos principios concretos de actuación. Es la lealtad a esos principios por coherencia la que despierta admiración. Es como ver concretada en una vida lo que da consistencia a esa vida.
    Un saludo, amigo. Rafa

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  4. Luis: muchas gracias por tus loas. Estamos de acuerdo en lo de las bases. Los partidos no son absolutamente nada sin las bases y la del PP es de lo mejor.

    José Mª: Voluntariamente no hablé más que de nuestro partido porque de lo contrario me iba a extender demasiado. Por supuesto que si tocamos el tema del PSOE, sus líderes o el Gobierno de España... da para mucho. Pero quería hacer una pequeña reflexión interna, de casa, intentar mover conciencias porque no puedo creer que nuestros principios hayan cambiado tanto como para arrinconar a María San Gil o a Regina Otaola. Bienvenido a este rincón y muchas gracias.

    Rafa: Por supuesto que suscribo todo cuanto escribes. Pero yo añadiría un tercer aspecto a mi juicio indispensable para que el "criterio" florezca: la valentía. Nos movemos en el constante cálculo del rédito electoral, en lo "políticamente correcto", en no querer molestar a nadie... Un error. No hay nada que se valore más en un político que la firmeza y la claridad. Pero vuelve a surgir la eterna duda: si un político es honesto y quiere colaborar en el progreso de España ¿es preferible llegar al Gobierno "de cualquier forma", con una línea de bajo perfil, o definir claramente tu ideario y tus proyectos aunque eso te reste votos y te pueda dejar en la oposición? Difícil respuesta.

    Gracias a los tres, da gusto leer comentarios como los vuestros.

    Un abrazo.

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  5. Pues yo veo las cosas así: estamos ante una crisis de valores que no sé si tendrá precedentes en nuestra historia. La crisis no la generan los partidos políticos únicamente, sino la propia sociedad, que es la que luego vota a uno u otro partido. Dicho de otra forma: aquí se defiende ya únicamente el “qué hay de lo mío” y eso significa que cada uno se preocupa ya solamente de su estatus y de sus propios asuntos. Pero no desde un punto de vista de respeto hacia los demás, ni de asumir sus propios errores, ni nada parecido.

    Esta crisis de valores la aprovechan y fomentan, precisamente, los partidos políticos, que dependen de la decisión del electorado. Digamos pues que los partidos políticos “escuchan” a la ciudadanía y, en consecuencia, actúan defendiendo los intereses de ésta –y, de paso, los propios-. Eso suena muy bien. Sí, señor. Como conclusión más clara yo extraigo que realmente tenemos lo que nos merecemos.

    O quizá no todos. Quizá ni siquiera la mayoría, sean de una ideología o de otra, merecen esa “suerte”. Por lo que seguir con esa forma de actuar en política conduce a que las cosas salgan mal., cada vez peor. Y de ahí al abismo, ya solamente queda un paso.

    Entonces ¿cómo resolvemos esto que nos lleva directamente a la ruina como personas y como país? Solamente se me ocurre de una forma: con sacrificio, esfuerzo y espíritu unido en un objetivo común: nuestra sociedad debe mejorar –económicamente, socialmente, en calidad de vida, en prosperidad, en seguridad, etc.; casi todos sinónimos unos de otros-.

    Y para ello necesitamos principios. No van a ser todos del gusto de todo el mundo, que personas somos, únicas cada uno en si mismas, pero tenemos muchos lazos comunes que nos unen y nos harían remar todos juntos en una misma dirección.

    Y los partidos políticos, entre otros, aquí sí tienen una labor fundamental. Deben promover la acción, el ejercicio del pensamiento, la diversidad y la abundancia de ideas. Y debatirlas en diálogo sereno y respetuoso con el de al lado y con todos.

    Pero tal cosa no sucede hoy en día.

    Los políticos son nuestros representantes en el Parlamento. Son la gente que habla, propone cosas, las fomenta, facilita que se lleven a cabo, siempre según nuestros intereses generales y particulares. Deben de ser, por tanto, gente entregada a un fin. Dedicarse a la política no debe de ser una profesión, sino una dedicación personal. Debería ser algo loable y no repudiable –y, no obstante, apetecible pero por puros intereses personales de cada uno-.

    En el caso del PP, un partido que se jactaba de pensar lo mismo en cualquier rincón de España, las cosas ya no son así. Hoy en día no veo ya que se defienda un modelo plural de sociedad, sino singularidades a núcleos más reducidos. Se vende el escaparate que más interesa, según el rincón donde se publicite. Además, la inacción, el dejar pasar, el esperar a que “el árbol se caiga por puro viejo” es perder un tiempo precioso, a la par que dar un mal ejemplo para los que les siguen –y les votan-. Dan a entender que las cosas vendrán por sí solas. Que no hay que esforzarse por cambiar nada, porque nada hay que cambiar. Que todo sigue igual, sólo que “yo” –ellos, el partido- lo harán mejor, porque son mejores; o eso dicen. Pero en matemáticas, cero por cero sigue siendo cero. Así que no hacer nada para mejorar lo que ya no funciona no ha de traer nada bueno. Cero por cero, es cero.

    Que no se extrañen entonces de que la gente piense que, en política, cada uno va a forrarse y a sacar la tajada más grande que se pueda para beneficio propio.

    Y yo me pregunto: ¿qué ejemplo darán con esa actitud a las generaciones venideras, que seguro estarán ahí ahora, sacrificándose, dedicando un tiempo de su joven vida que no recuperarán jamás, esforzándose por dar ejemplo con su comportamiento y visión de las cosas, si se dan cuenta que allá arriba, en la cúspide, en la cima, donde más alto ya no pueden llegar y donde solamente cabrán unos pocos, una vez allí ya no hay que hacer nada?

    Bendito país….

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  6. ¡Dios Santo! Cuánto escribís... En absoluto digo que no lleves razón, pero los políticos, por mucho que nos gusten, deben tener fecha de caducidad.
    Lo esencial es que los Partidos "produzcan" buenos reemplazos.

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  7. Xixarro: Siento no estar en absoluto de acuerdo contigo. Lo que escribes es síntoma inequívoco de que “ellos” te han vencido. Y lo demuestras al generalizar. “Estamos ante una crisis de valores que no sé si tendrá precedentes en nuestra historia”, “Esta crisis de valores la aprovechan y fomentan, precisamente, los partidos políticos…”. No puedo aceptar que nos metas a todos en el mismo saco. La crisis de valores la tienen algunos partidos políticos y algunas personas, pero no todos. Si no pensara así te prometo que no me esforzaría en defender las siglas que defiendo.

    El socialismo, y no digamos el comunismo, han fracasado. Los que aún quieren militar en esas filas lo hacen enarbolando banderas muy bien sonantes pero huecas en el fondo y, sobre todo, en las políticas que deberían respaldarlas. Así se les llena la boca hablando de igualdad, de talante, de lo social, de ayudar a las minorías y a los desfavorecidos…, mucho ruido y ninguna nuez. Han lanzado un mensaje “buenista” en el que toda la sociedad acaba enredada. Tú mismo en tu mensaje abogas por un comportamiento idílico de los políticos y los partidos. Con ello consiguen no reconocer la ineptitud propia amparándose en el mal común y en el buen deseo: yo no lo hago mal, es la sociedad que está en crisis –de valores, económica.– y hay que luchar por conseguir la igualdad y el progreso... tararí, tarará. Todo aquél que lo comparta habrá caído de lleno en su juego.

    Ni la sociedad está en crisis, ni las personas, ni los partidos políticos. Son ellos, el PSOE, los que estan en crisis, sin ideas, sin CRITERIOS que seguir, sin principios (muy grave), desorientados y aferrados a cualquier cosa. Te aseguro que conozco mucha gente en nuestras filas con principios, con excelentes ideas, con ganas de hacer bien las cosas. Y si no sólo tienes que contemplar los resultados de los ayuntamientos y comunidades bajo las riendas del PP aún inmersos en una profunda crisis económica como la que atravesamos.

    No estoy cegado defendiendo mis colores. El PP ha cometido y comete muchos errores y se debe y se tiene que hablar de ello. Pero la crisis de identidad, principios, CRITERIO, y convicciones no está en nuestro lado. Ni siquiera en la sociedad. Generalizar suele resultar siempre un error.

    Anónimo: Es probable que tengas razón pero eso, hoy por hoy, es inviable en ningún partido político español. Otra cosa seria si estuviera en vigor un verdadero sistema de primarias, como se ha defendido desde el Partido Popular del distrito de Salamanca al que pertenezco (fui uno de los 10 compromisarios que acompañaron a Íñigo Henríquez de Luna en su enmienda que pedía precisamente eso, primarias, en el famoso Congreso de Valencia). Cada candidato sería elegido directamente por sus compañeros afiliados y estaría así legitimado y apoyado a partes iguales. Pero esto es otra historia…

    Muchas gracias a los dos y un fuerte abrazo.

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  8. Querido Juanma:

    Menudo pastel has abierto.
    Quiero en primer lugar felicitarte por tu artículo. Lo suscribo al 100%. Pero tengo un problema: también estoy de acuerdo con casi todos los que le preceden. ¿Por qué? Pues muy simple, porque depende... Me explico: Yo tampoco tuve la suerte de conocer personalmente a Gregorio, unos HIJOS DE PUTA me negaron ese privilegio para siempre cuando lo ejecutaron (ejecutar es simplemente cuando una organización, ETA, firma la sentencia de muerte y posteriormente unos sicarios, cobardes de mierda, disparan por la espalda). Por lo que me cuentan era uno de los nuestros, de los que no tienen pelos en la lengua ni cejan en su empeño. Fui a su entierro, entré en el bar donde fue ejecutado y tras unas oraciones me tomé un vino con el serrín todavía en el suelo para quitar la mancha de sangre de nuestro compañero. Ni siquiera la Ertxantxa, o como se quiera escribir, había precintado la zona de la mesa donde estaba Gregorio. Tenías que haber visto la cara del camarero que me atendió. Pobrecillo. Y todo porque yo llevaba una bandera de España con un pequeño crespón negro en el brazo. Pero lo que más me indignó en ese momento fue que una persona del partido se me acercara y me pidiera que me quitara esa bandera, que no "provocara".

    Te juro que le pedí mil explicaciones, le dije que no lo entendía y me respondió que hay cosas que no se tienen que entender que se obedecen y punto, que ya lo entendería más adelante, pero que el, como responsable de cientos de personas que habían acudido al entierro no podía poner en riesgo la integridad física de todos y cada uno de ellos porque se produjeran altercados.
    Cuando lo pensé más fríamente y dejé a un lado la indignación, lo entendí.
    Gracias a Dios he tenido el privilegio de conocer personalmente a Jaime Mayor, con su mesura y su discreción, a María con su dulzura y mirada de hielo a la vez, a Iturgaiz con su idealismo sin fin, a Regina con su sencillez y valentía, a Basagoiti cuando todavía era un crio.

    Todos tienen cabida en el partido y entre todos, Gregorio incluido, hemos forjado en el País Vasco un Partido admirable y del que nos tenemos que sentir realmente orgullosos.

    (Continúa en siguiente mensaje)
    (...

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  9. Juanma, sinceramente, me recuerdas a mí indignado con la decisión de quitarme la bandera con el crespón. Te sientes herido y hablas de falta de criterio, de indefinición incluso mencionas con cierto miedo la cobardía. Yo sinceramente no creo que eso esté ocurriendo en nuestro partido. Yo creo que hay que actuar con criterio pero también con coherencia. Intenta verlo de esta manera:

    Cuando a una persona se le otorga un cargo dentro de la ejecutiva de un partido es para que trabaje en el diseño de una estrategia con una finalidad fundamental: GANAR unas elecciones y posteriormente poder aplicar las ideas que defiende mi partido con CRITERIO Y COHERENCIA. Es decir, primero gana y luego ten el criterio y la valentía de la que hablas. Yo creo que si la gente me ha dado su confianza es para que sus ideas se puedan llevar a cabo. Si por mantener un criterio no logramos gobernar y así poder defender nuestra idea de sociedad, nuestros ideales, ¿Para qué nos vale ese criterio? Desgraciadamente en política hay que hacer cosas que no nos gustan demasiado para conseguir otras (¿No te acuerdas de nuestro querido Presidente Aznar negociando un pacto de gobierno con los filoetarras del PNV cuando realmente no era necesario para la mayoría parlamentaria?).

    Los cambios de criterio en política son algo habitual y para quien no lo crea que simplemente lea las actas del Congreso y del Senado de nuestro partido y del PSOE y que vea lo que defendíamos entonces y lo que defendemos ahora. Si para que se hayan ido los etarras del gobierno vasco, para que se acaben las subvenciones a los familiares de ETA, para sacar a los etarras de la TV vasca, de las ikastolas, de la Policía Autónoma Vasca, etc., ha habido que pactar y firmar el apoyar determinadas mociones que van en contra de los sentimientos y convicciones más elementales de nuestro partido, pues bienvenidas sean. Eso no es cobardía ni falta de criterio eso es Coherencia para poder acabar con los Hijos de Puta que me impidieron conocer personalmente a mi compañero Gregorio.

    Un abrazo para todos.

    Pedro Gutiérrez

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  10. La verdad es que estoy encantado con estos debates, creo que es algo muy constructivo.

    Querido Pedro: Me parece impresionante tu testimonio del entierro de Gregorio y el episodio de tener que esconder la bandera y el crespón. Es síntoma de una sociedad enferma… pero no voy a entrar ahí.

    Quiero comentar un par de cosas respecto a tu aportación. En primer lugar me encanta que digas que “Todos tienen cabida en el partido y entre todos, Gregorio incluido, hemos forjado en el País Vasco un Partido admirable y del que nos tenemos que sentir realmente orgullosos”, porque precisamente eso es lo que a mí me gustaría. No discuto la valía de nuestro partido allí ni de la gente que lo integra, verdaderos valientes, pero no estoy seguro de que quepan todos. Es evidente que María o Regina no están cómodas y eso es lo que me preocupa. María ha desaparecido, no ha abandonado el partido pero se mantiene al margen y Regina no quiere volver a ser nuestra candidata. Esto significa que su forma de hacer las cosas no es la que impera en el Partido Popular del País Vasco actual. No sé si es mejor la línea de Basagoiti porque la desconozco, igual que desconozco si se están mejorando resultados que según mis datos es que no. Es una forma de hacer política de un perfil bajo muy extendido últimamente. Sí te digo que la línea firme que personalizó Gregorio y que han seguido personas como Jaime, María o Regina es de mi total agrado, me identifico con ellos plenamente y creo que, al menos ante ETA, tiene mejores resultados. Evidentemente todo es discutible.

    Lo segundo que comentas es quizás lo más peliagudo y me cuesta mucho admitir que la “coherencia” implique no seguir tu “criterio” en algunas ocasiones. Ya has visto que más arriba, en mi respuesta a Rafa, planteaba lo mismo que tú aunque yo lo dejaba en interrogante: “¿es preferible llegar al Gobierno "de cualquier forma", con una línea de bajo perfil, o definir claramente tu ideario y tus proyectos aunque eso te reste votos y te pueda dejar en la oposición? Difícil respuesta”. Tú lo tienes mucho más claro, tu respuesta es un sí rotundo, lo primero es llegar al poder y luego desarrollar la política que creemos más conveniente. Yo tengo mis dudas. Mostrar sólo una parte de tu cara, sólo parte de lo que quieres hacer para no importunar y ganar más electores es también un pequeño fraude, aunque esto implique que finalmente podrás desarrollar lo que todos creemos que es mejor para España y todos los españoles. ¿El fin justifica los medios? Ya te digo que, para mí, es una enorme duda.

    En lo que no estoy de acuerdo es en eso de que en política los cambios de criterio son algo habitual. El criterio no se puede cambiar. O se tiene o no se tiene. Los bandazos y cambios de enfoque frente a un problema o asunto determinado son otra cosa, y muy comunes en el PSOE y en el Gobierno, lo vemos todos los días. Evidentemente un partido no debe ser inmovilista, el propio paso del tiempo hace que las circunstancias vayan cambiando y hemos de adaptarnos a ello. Comparto y alabo que se varíe la postura desde la que se enfoca un asunto determinado, sobre todo para conseguir el mejor resultado, la mejor solución al problema, pero siempre desde el CRITERIO que, según la RAE no es más que: “Norma para conocer la verdad. Juicio o discernimiento”. Comprenderás ahora por qué afirmo que el PSOE es un partido sin criterio, algo que espero no nos falte nunca a nosotros.

    Muchas gracias por tu comentario que me parece enormemente reflexivo.

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