miércoles, 24 de febrero de 2010

Cambio en la estrategia

Hace apenas dos meses, en la rueda de prensa que Zapatero celebró el 30 de diciembre en La Moncloa, el Presidente del Gobierno de España rechazaba de plano un hipotético pacto económico con el Partido Popular porque “la economía es cuestión de ideología”. Curiosa afirmación en boca de quien demuestra no tener ni la más remota idea en materia económica –recordemos que Jordi Sevilla le iba a poner al día en “un par de tardes” – y una más que dudosa formación ideológica.

Ahora, sin haberse cumplido dos meses de aquello, todo el gobierno sin excepción y especialmente la número tres del PSOE, la portavoz Pajín, se lanzan en tromba a acusar al PP de rechazar el pacto que ellos promueven. Mariano Rajoy ha recordado que hasta en tres ocasiones lo ofreció al gobierno obteniendo siempre el rechazo por respuesta. Ahora se les llena la boca con el pacto, es la obsesión de febrero. Este cambio de actitud (me niego a pensar que la sugerencia del Rey haya resultado tan influyente y menos en los pusilánimes que nos gobiernan que no aceptan injerencia o consejo alguno) se debe a un nuevo rumbo en la estrategia. La evidencia de la crisis y la inoperancia del gobierno son irrefutables. España está en el furgón de cola en la lucha contra la crisis y sin resultado esperanzador alguno. Ni al PSOE se le escapa la crudeza de la situación y la rotundidad de la evidencia. Por tanto, sabiéndose incapaces han urdido un nuevo plan, que ni es nuevo ni es un plan, es una constante en su actuación: Voilà… ¡el ventilador!

Estos socialistas actuales que aunque inútiles son listos, van a dirigir su artillería pesada contra los populares. Ya lo advertí hace unos días y lo repito hoy. En un primer momento, ilusos, negaron la crisis. Cuando continuar con la negación resultaba patético optaron por admitirla pero atribuyendo la responsabilidad de la misma al PP. Pepiño se cansó de asegurar que lo que ahora ocurre es la consecuencia de la política especulativa del ladrillo promovida por los gobiernos de Aznar. Aunque así hubiese sido, que no lo fue, el incorreto Pepiño olvida que ellos llevan seis años a las riendas de un país que se desboca y al que no saben cambiar el rumbo. Alguna responsabilidad tendrán, digo yo.

Superada también esta fase y visto el poco calado conseguido en la opinión pública, arremeten con la siguiente máxima: “Si no salimos de la crisis no es nuestra culpa, es porque el PP no se suma al empeño y dinamita todos nuestros esfuerzos”. Con un par.

Lo lamentable es que esta interpretación del “Manual del yo no he sido (que soy bueno) y los malos son los retrógrados fascistoides del PP”, es secundada por legiones de sus votantes. ¿De verdad nos falta tanta cultura democrática en España? Tal vez sea aún la inamovible e irrazonable posición de quien no quiere ver más allá de sus narices. Hace años, durante una discusión política con una amiga votante socialista, fue repitiendo como un loro los demagógicos y falsos argumentos con los que les nutren sus ideólogos. Uno a uno, también, fui rebatiéndolos todos. Finalmente, viéndose acorralada, acabó espetando: “Bueno, vale, tal vez esté equivocada pero los tuyos han estado chupando más de 40 años, ahora nos toca a nosotros”. Rotunda argumentación ante la que poco pude razonar. La lástima es que ese “nosotros” no le incluya a ella, infeliz, que al menos algo sacaría, porque mientras tanto “nosotros” y “ellos” nos estamos yendo juntitos al fondo del abismo.

Juanma García Gay