miércoles, 23 de octubre de 2013

Negro absoluto



Siempre me ha sorprendido la capacidad mutante del abogado que puede ejercer de fiscal o defensor según quién se adelante a llenar sus bolsillos. Es la evidencia de la imperfección, de la volubilidad y de la perversión tanto de las leyes como del alma humana. Si nada es verdad ni mentira, si todo depende del color de una lente, de una perspectiva o interés… ¿no hay valores absolutos? Me niego a aceptarlo.

La sociedad necesita regularse, trazar normas y límites que no se deben traspasar y corregir con mano firme a quien no respete estos convenios. Habrá quien pida el ojo por ojo y quien abogue por el indulto o la falacia de la reinserción; quien ampute las manos del ladrón o ahorque al homosexual; allá cada cual con las reglas que diseña y acepta. No son más que códigos de mera aplicación mecánica: a este acto aquél castigo. Ya vendrá después, como apunté al principio, quien quiera hundir un agravante, suavizar un atenuante o diluir un eximente. De acuerdo, me lo trago, acepto que hay mil tonos de gris. Pero el negro es siempre negro. Negro absoluto.

Quien mata a sangre fría o viola a su semejante ¿mantiene unos derechos que ha quebrado en la carne de sus víctimas? Mi opinión es clara al respecto y cuando las normas de las que nos dotamos permiten que un cruel asesino, un sádico violador o el más abyecto hijo de la gran puta se beneficie aunque sólo sea de un puñado de minutos de libertad que no merece es que algo falla.

Se me ve el plumero, lo sé. Y seguro que quien de leyes entienda verá una blasfemia en mis palabras. Pero yo solo sé de sentido común, de que no se puede consentir que una hija de puta (¿me estoy repitiendo?) responsable de la muerte de 24 inocentes y condenada a 3.828 años de cárcel esté hoy caminando por la calle quizás a escasos metros de mis hijos. Sólo sé que un desecho como el Rafita, responsable de violar a una pobre disminuida y atropellarla después hasta la muerte, esté hoy conduciendo tal vez por las mismas carreteras que mi mujer o mis sobrinas. Un cabrón que es detenido recurrentemente por su reincidencia en el delito y que esta mierda de justicia (no merece una J mayúscula) también reincide en su estulticia de dejarlo suelto.

No creo en la reinserción de quien nunca ha estado dentro de la sociedad, de aquél que no se ha arrepentido de infligir tanto dolor. No creo que el que satisface sus deseos en la inocente carne de un niño merezca la libertad, que quien profana a una mujer deba pisar una calle. Las segundas oportunidades y el perdón sólo en algunos casos de gris… pero el negro es negro, negro absoluto.

Hoy quiero estar con las familias de las víctimas. Intentando imaginar, osadía la mía, el dolor que a la pérdida de sus seres queridos suman contemplando a sus asesinos en la calle. Una vez más: algo falla cuando las leyes se estrellan frontalmente con el sentido común y cuando la sociedad no es capaz de protegerse a sí misma.

Juanma García Gay

sábado, 19 de enero de 2013

Soy un corrupto



Lo confieso, soy un corrupto. Y lo soy porque milito en el Partido Popular, porque hace años me picó el gusanillo de la política, que no, que no es vocación. Ni gusanillo siquiera, es alimaña carroñera que me empuja a medrar, a llenar mis bolsillos con el esfuerzo de otros. Piso cabezas, lamo culos, asesto cuchilladas… pero todo va bien, mi cuenta engorda. ¿Remordimientos? Todos hacen lo mismo, luego estará bien; si no me lo llevo yo se lo va a llevar otro, así que…

Fui a la universidad, compaginé trabajo y estudio, aprobé una oposición que me convirtió en funcionario hace 22 años, seguí trabajando, compaginé función pública y empresa privada, me casé, tuve dos hijos, seguí trabajando, me afilié al PP, compaginé política y trabajo, acudí a campañas electorales, participé en ellas, seguí trabajando, defendí convicciones, ensobré propaganda, pegué carteles, seguí trabajando, sacrifiqué sábados y domingos en mítines y otras juergas, participé en reuniones, seguí trabajando, fui a campañas en el País Vasco, me amenazaron, tuve miedo, seguí trabajando, organicé, animé, disfruté y me abatí, seguí trabajando, compartí, debatí, fui candidato en un municipio abertzale, di la cara, seguí trabajando, compaginé trabajo, política y familia… pero soy un corrupto, lo reconozco.

Soy un corrupto porque soy político. Los políticos somos una casta, somos gente sin principios, ni valentía, ni ilusión. No tenemos más convicción que el dinero fácil, la cultura del pelotazo. Recalificamos, medramos, sobamos y templamos gaitas. Al fin y al cabo nunca hemos trabajado, solo pintamos la mona. Hay otros pardillos que lo hacen por nosotros, trabajar digo.

Me encantan las corbatas de seda y los cócteles pijos, las tertulias y las reuniones, el Ipad y jugar a Apalabrados. Bueno, Ipad no tengo pero no desespero. Igual que el golf o el padel, nunca he jugado pero pronto lo haré, soy un político.

Me veo negro para pagar la hipoteca, la universidad de mi hijo mayor, el colegio del pequeño, la luz, el agua, el gas, el metro, la gasolina. En mi familia tenemos la mala costumbre de comer y vestirnos, y coche, tenemos coche, con sus revisiones, su seguro y todo. La extra voló ¿a quién se le ocurre ser funcionario?

Soy un corrupto porque soy político y en la calle lo dicen: todos los políticos sois iguales ¿les voy a llevar yo la contraria? ¡Viva la masa inculta! ¡Viva el populacho embriagado de consignas huecas! ¡Viva la revolución! Los políticos a la guillotina, sobramos y somos el cáncer de España. Todos sin excepción.

Juanma García Gay

lunes, 10 de diciembre de 2012

Prestige sanitario

Acaba de cumplirse el décimo aniversario del hundimiento del Prestige y todos lo tenemos muy fresco en la memoria. Lo que este hecho supuso, además del desastre ecológico, fue un perfecto ejemplo de la manipulación mediática y agitación de masas por parte de la izquierda. El movimiento Nunca Mais, engendrado y alimentado desde la más rancia izquierda a la que me refiero, nunca enarboló la bandera de la razón sino la de la fibra sensible y la del populismo en su mayor dimensión. Cuando se produjo el desastre, el PSdeG y el BNG se lanzaron en una brutal campaña contra el PP al que culparon injusta y deliberadamente de una mala gestión de los hechos. Toda la experiencia agitadora de este sector político bulló generando toneladas de espuma y salpicando el sentimiento de gallegos y resto de españoles a los que se advertía de haber perdido la preciosa costa gallega de las Rías Bajas para siempre, su economía y su sustento durante generaciones… y todo ello por la irresponsabilidad única y exclusiva de la aborrecible tropa del PP, de la que se pidió el linchamiento insistentemente y sin rubor alguno. Incluso Pérez Touriño capitaneando ya el nefasto bipartito que gobernó Galicia de 2005 a 2009 quiso seguir obteniendo rédito electoral y leña del árbol caído. Para ello encargó un estudio a la afín Universidad de Santiago que, sin embargo, no pudo darle la razón. Aquél estudio avaló una por una todas las actuaciones del PP gallego y del gobierno de la nación en la gestión de la crisis y, aún más, terminó por asegurar que de no haber sido por lo acertado de estas decisiones el desastre producido por el hundimiento del Prestige podría haber resultado de dimensiones mucho mayores. La reacción de Pérez Touriño fue ocultar y vetar el informe, esconderlo porque no le interesaba que el pueblo gallego supiese la verdad… si esta no era favorable a sus intereses personales y de partido. Lamentable, sí, pero muy esclarecedor. Es el comportamiento habitual de esta izquierda inmoral que “disfrutamos” en España. Con el tiempo ha quedado al descubierto toda aquella maniobra y lo rastrero de su fundamento pero ¿se ha escuchado a algún responsable de la misma pedir disculpas en público? ¿Se ha retractado Nunca Mais de tan vergonzosa actuación si es que aún existe este colectivo?  Cuando el Tribunal de Estrasburgo o la propia Abogacía del Estado, entre muchos otros, respaldaron la gestión que el PP llevó a cabo de la crisis del Prestige nadie pió. No les interesaba reconocer su innoble manipulación y mucho menos al andar por entonces todos ellos inmersos en otro de sus afamados ejercicios: la manipulación torticera de la guerra de Irak.

En estos días estamos asistiendo a otro lamentable espectáculo de agitación, esta vez en torno a la sanidad madrileña. De nuevo se acude a la mentira y al miedo como armas arrojadizas contra el PP regional y nacional. Se amenaza a la ciudadanía con la pérdida de servicios hospitalarios, con la merma de calidad en los mismos, con el cierre de hospitales, con el ánimo de lucro de las posibles empresas adjudicatarias de la gestión de los hospitales... Es comprensible el miedo de cualquiera de nosotros al ser bombardeados con un tema tan vulnerable y personal como la salud y su atención. La maquinaria izquierdista ha encontrado una nueva punta de lanza para ganar en la calle lo que las urnas le vienen negando tozudamente y a ello se dedican con esmero.

Podría admitir un debate argumentado sobre la conveniencia o no de la gestión pública o privada de la sanidad, ésta siempre pública. Pero a lo que estamos asistiendo en las últimas semanas es a un nuevo intento de linchamiento político, sin argumentación científica ni económica y con claro interés de alarmismo social. Es, a todas luces, un Prestige sanitario.

Desde el PP se está defendiendo la gratuidad, universalidad y calidad de la sanidad madrileña pero los agitadores hacen oídos sordos y difunden una versión torcida e interesada, no acorde a la realidad. La sanidad madrileña es la mejor de España (así lo evidencian numerosos marcadores, entre ellos el índice de satisfacción de los usuarios), es la primera que garantiza la libre elección de médico y hospital. Lo cierto, y es la única premisa del PP madrileño, es que para mantener estos parámetros de gratuidad, universalidad y calidad hay que realizar cambios porque, hoy por hoy, sin ellos la sanidad madrileña tal y como la conocemos es inviable.

Se trata de aplicar la eficiencia de la gestión privada a la sanidad pública, en ningún caso de privatizar literalmente la sanidad. Se trata de hacer lo mismo que hasta ahora pero con menores recursos. Se trata de garantizar la calidad de los servicios sanitarios madrileños. Se trata de adaptarse a los nuevos tiempos y sus exigencias y no permanecer absurda e interesadamente inmovilistas.

Los detractores de estos planes e impulsores de las protestas están luchando en gran medida por mantener sus propios privilegios. No es coherente defender durante media jornada la sanidad pública aun sabiendo que es deficitaria… y utilizar la otra media para generar sustanciosos emolumentos en la sanidad privada. Según publica la prensa, los doctores Daniel Bernabeu Taboada y Cristobal López-Cortijo saben mucho al respecto.

No parece lógico que la izquierda se empeñe en denostar en Madrid lo que luego lleva a cabo donde gobierna. O ¿es que reniegan de los 17 hospitales andaluces en los que se aplican criterios de gestión privada? Seamos serios, señores de la izquierda, que está en juego la tranquilidad de muchos usuarios de la sanidad pública. Afortunadamente lo que no está ni estará en juego es su salud, al menos mientras las responsabilidades de gobierno recaigan sobre el Partido Popular.

Juanma García Gay

domingo, 4 de noviembre de 2012

La falacia de la crítica "constructiva"


Que no, que no me lo creo, que nadie intenta construir cuando critica. Más bien todo lo contrario. Cuando de nuestra boca sale un reproche, una reprobación, una crítica al fin y al cabo, estamos expresando nuestro deseo de que algo cambie. Lo podremos hacer con mejor o peor talante (con perdón), de forma más educada o cual boca de verdulero, con sencillez o vehemencia, pero nunca construyendo. Bien es cierto que una opinión contraria a la nuestra si está expresada con finos modales hiere menos e incluso puede ser tenida en cuenta, algo que de otra forma es casi imposible: cuántas veces hemos afirmado que alguien ha perdido la razón que poseía por las formas de expresarla.

Y dicho esto, quiero escribir que estoy cansado de las críticas que escucho en boca “de los nuestros”. Que si Rajoy es esto o aquello, que si lo hace mal o peor con aquello o esto, que si se equivoca, que si sus ministros no son o deberían ser. Un auténtico coñazo, vamos.

Bien está que “los de enfrente” se desgañiten en la crítica, y más en esta legislatura en la que no tocan bola, pero nosotros… nosotros… y hacia nosotros mismos… que no.

En España debería existir un partido político por habitante. Ya lo dice el refrán: “La opinión es como el trasero (mira qué fino he estado, que el refrán no es así), todo el mundo tiene uno”. Ciertamente todos somos médicos y aconsejamos a nuestros familiares y amigos, todos somos arquitectos y destripamos edificios, todos somos entrenadores de fútbol y conocemos sin atisbos de duda la alineación perfecta de nuestro equipo del alma. Y en política más.

Por supuesto que yo no comulgo con todo lo que se está haciendo desde nuestro Gobierno y desde nuestro partido o tal vez con la forma en la que se está haciendo, como quizás la mayoría de nuestros afiliados. En lo que sí estoy totalmente de acuerdo con Mariano Rajoy –ya lo dijo en su única entrevista en TVE–, es en que no lo sabemos vender, no sabemos comunicar a la opinión pública lo que estamos haciendo y sobre todo por qué lo estamos haciendo (yo, en mi hipotético partido político unipersonal no solo lo afirmaría, tomaría cartas y muchas en el asunto). Es nuestra asignatura pendiente, que ya huele, y no sé cómo no se intenta solucionar con todos los medios a nuestro alcance… pero esto es otro asunto.

“Los de enfrente” son camaradas, actúan como una piña, apenas algunos trapillos dejan traslucir fuera de su casa. A ver si aprendemos. No me vale eso de que nosotros estamos más preparados y somos más críticos con nuestra propia gestión. Es el momento, rodeados de vacas famélicas, de apoyar a nuestro partido y a nuestro Gobierno sin fisuras. Sobre todo ahora que, por fin, algunos indicadores parecen dejar un pequeño hueco a la esperanza. Dejemos que se haga el trabajo y apoyemos a “los nuestros”. Ya habrá tiempo de lavar trapos, si procede, a puerta cerrada. Por el bien de España.

Juanma García Gay

lunes, 5 de marzo de 2012

Agua, matemática y teatro


Soy coordinador de un colegio electoral desde hace tantos años que ya ni lo recuerdo. Fue una de las primeras tareas que me fue encomendada cuando me afilié al Partido Popular y aún sigo ejerciéndola con verdadero agrado. Tanto es así que participo, elección tras elección, en el equipo de formación de Interventores y Apoderados de la Regional de Madrid. La L.O.R.E.G., los escrutinios, las mesas asistidas electrónicamente, las actas de constitución, de escrutinio y de sesión, los votos blancos y los nulos, los censos, los sobres y las papeletas… son mis amigos, mis compañeros de muchas largas tardes de cursos de formación y de jornadas electorales de principio a fin.

Según mi experiencia, cuando en alguna mesa electoral se alcanza la suma de 800 votos escrutados se puede concluir, sin miedo alguno al error, que la mesa ha tenido una altísima participación. Lo habitual sin embargo es que las urnas contengan cantidades muy inferiores, incluso menores a los 400 votos. Téngase en cuenta para más adelante.

El pasado domingo se ha celebrado en las calles de Madrid y en varios municipios de la comunidad, una original “Consulta Social” (así la han bautizado sus organizadores) en contra de la privatización de una parte del Canal de Isabel II de Madrid. Y creo que tildándola de original resulto verdaderamente cauto en el epíteto. Cuando uno hace una “consulta” lo que quiere saber es la opinión del consultado, digo yo. Pero si ese uno pone una mesa a la sombra de un cartel que reza: “El agua no es un negocio”, “Sí al agua pública”, “No a la privatización”…, ese uno, repito, no está consultando nada. Lo que está haciendo es recabar firmas en apoyo de su causa.

Cuando se recogen firmas en contra de la fiesta de los toros, contra la subida del I.V.A. o contra la sobrexplotación de los jureles en los bancos de pesca del lago de El Retiro, nadie firma a favor ¿o sí? Pues no, oiga, que no. Si no estás de acuerdo no firmas y en paz. Sin embargo los de la “Consulta Social” son tan originales que han recogido, según confiesan, nada menos que 1.227 votos a favor de la privatización. Curioso, aunque supone menos de un 1% de las consultas que dicen haber recogido.

La “Plataforma contra la privatización del Canal”, que hasta en el propio nombre avisa de su “imparcialidad” en la consulta, ha coordinado esta iniciativa. A esta plataforma pertenecen o han colaborado con ella colectivos como el sindicato CC.OO., partidos políticos como Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista o Equo, Ecologistas en Acción, distintas asociaciones de vecinos e infinidad de las denominadas Asambleas Populares del 15-M de distintos barrios y municipios de Madrid. El resultado de la Consulta Social ha sido “todo un éxito”, según han declarado estos organizadores. En las 293 mesas escrutadas cuando redacto estas líneas, han votado 167.710 ciudadanos de los cuales 165.860 lo hicieron en contra de la privatización, 1.227 a favor y el resto fueron votos blancos y nulos. Como en las elecciones serias, oye tú.

Pero… vamos a echar unos numeritos. Resulta que las mesas estuvieron abiertas según sus propias instrucciones a lo sumo de 11 de la mañana a 6 de la tarde, un total de 7 horas y recuerdo que el domingo fue un día lluvioso en la comunidad de Madrid. Sin tener en cuenta las mesas que se levantaron antes de terminar su jornada electoral y suponiendo un goteo (sin coña ¿eh?) constante de electores, la media de los mismos supera nada menos que los 572 electores por mesa. Esto implica que se acercaron unos 82 electores por hora a cada mesa de consulta. No es una cifra desdeñable si tenemos en cuenta que en unas Elecciones Generales, un divertimento muy parecido a esta “Consulta Social”, la media de electores por mesa y hora puede oscilar entre 35 y 70 en el mejor de los casos. Se me antoja que recoger casi 600 votos en mesas como la instalada en Becerril de la Sierra o incluso en la de Colmenar Viejo, Mejorada del Campo, Galapagar o Zarzalejo (1.513 habitantes censados en 2011) ha resultado una tarea titánica. Y había mesas nada menos que en 50 municipios de la comunidad además de en los 21 distritos de la capital. Las mesas del distrito de Salamanca de Madrid, datos que conozco de primera mano, más bien de primer ojo, tuvieron una afluencia muy reducida salvo una de ellas y en momentos muy definidos, algo que no supuso más allá de una centena de electores. Estas mesas, como muchas otras de las que tengo noticia, no pudieron nunca alcanzar las medias de las que presume la plataforma organizadora. De ello se deduce que otras mesas tuvieron que superar con creces los 900 o 1.000 votos, a una media de más de 140 votantes a la hora. Desde aquí doy mi más sincera enhorabuena a los organizadores del evento que lograron atraer, inscribir, anotar y hacer firmar a un vecino cada 22 segundos sin perder el resuello durante siete horas… ¡venga ya!
 
Es absolutamente lícito oponerse a una medida como la privatización de una parte del Canal de Isabel II, faltaría más. Pero el teatro, todo un arte, debe ser obra de profesionales; el aficionado es muy propenso a la sobreactuación.

Juanma García Gay

martes, 6 de diciembre de 2011

Reflexiones tras el 20N (I)


Transcurridas un par de largas semanas desde las pasadas Elecciones Generales y digerido el empacho de autocomplacencia, conviene hacer alguna reflexión sobre los resultados electorales del pasado 20N. Hay hechos incontestables: se trata del mejor resultado obtenido nunca por el Partido Popular alcanzando nada menos que 186 diputados del total de 350 del Congreso. Sin embargo, hurgando un poco en los totales y en los porcentajes de votos se pueden deducir conclusiones muy interesantes. Me he entretenido en preparar una pequeña tabla comparativa de los resultados oficiales publicados por el Ministerio del Interior de las elecciones al Congreso de 2008 y 2011. Es el siguiente:

COMPARATIVA RESULTADOS ELECTORALES

En una simple ojeada comprobamos que en las pasadas elecciones del día 20 de noviembre: 
  • El censo electoral había disminuido en 771.942 personas (25.900.439/24.590.557).
  • El porcentaje de participación disminuyó ligeramente, un 2,16% (73,85%/71,69%). 
  •  La abstención se mantuvo en número absoluto aunque aumentó ligeramente en porcentaje, un 2,16% (26,15%/28,31%). 
  •  El voto nulo se duplica, alcanzando el 1,29%. 
  •  El Partido Popular aumenta 552.683 votos, un 4,68% del total de los votos (39,94%/44,62%). 
  • El Partido Socialista Obrero Español pierde 4.315.455 votos, un 15,14% (43,87%/28,73%). 
  •  CiU, IU y UPyD suben en número de votos y diputados. Esta última formación lo hace de forma espectacular y multiplica sus votos casi por cuatro, pasando de 1 a 5 diputados. 
  •  EAJ-PNV, aunque también sube en número y porcentaje de votos pierde un diputado. 
  •  ERC, BNG y CC pierden votantes y porcentaje de voto aunque mantienen los mismos diputados que en 2008. 
  •  Aparecen nuevas formaciones en el arco parlamentario como AMAIUR (7 diputados), COMPROMÍS-Q (1), FAC (1), GBAI (1) y desaparece NA-BAI y el diputado que consiguió en 2008. 
  •  En 2008 hubo 772.046 votos (2,98%) a candidaturas que no obtuvieron representación. En 2011 la cifra crece hasta 1.443.568 (5,87%).
 No he querido utilizar más que datos totales de España, sin entrar a analizar los resultados por comunidades autónomas, provincias, capitales o municipios, datos de los que también se extraen muchas y muy curiosas consecuencias. Con las cifras globales y a bote pronto, es fácil deducir que el gran batacazo del PSOE, que pierde casi 4,5 millones de votos, no afecta apenas al PP que "sólo" gana algo más de medio millón. Ya que el porcentaje de abstención es similar en ambas ocasiones, podemos deducir que alrededor de cuatro millones de votantes socialistas reconducen su voto hacia otras formaciones que no son el PP. Todo parece indicar que IU y UPyD son el refugio principal de ese voto, que aumentan en total y conjuntamente en algo más de 1,5 millones de votos. El resto de votos de socialistas arrepentidos, alrededor de 2,5 millones, se atomiza repartiéndose entre partidos minoritarios y la abstención.

Parece claro, por tanto, que el PP ha ganado las elecciones ampliamente, sí, pero con un gran componente de demérito ajeno (del PSOE) más que de mérito propio. La virtud popular ha consistido fundamentalmente en no perder votantes. La masa social que ha apoyado al PP el 20N apenas ha crecido un 4,7%, cifra muy por debajo de la que cabría esperar después de la desbandada de las filas de votantes socialistas. Queda claro que el tradicional votante de izquierdas, una vez desilusionado con su principal opción política busca otra similar, alternativa o minoritaria, incluso se queda en casa pero prácticamente nunca cruza esa imaginaria línea del centro democrático que tanto PP como PSOE se disputan. Parece que en España aún falta madurez política y que una gran porción de votantes seguimos anclados a colores, afinidades o ideologías y somos incapaces (me incluyo) de meditar el voto.

La crisis económica y financiera ha influido en los resultados electorales, por supuesto, pero lo que más ha decantado al votante español ha sido la nefasta gestión de la misma que ha realizado el inefable Zapatero y la panda de inútiles cantamañanas de la que se ha rodeado durante siete larguísimos años. Pero esto ya es agua pasada y la debacle socialista ha tocado fondo. Convocarán un congreso extraordinario, hablarán de una refundación o inventarán un parque de atracciones, qué sé yo, pero surgirá alguna nueva figura (o vieja con aires nuevos, que el que quiere tragar traga) y el votante socialista volverá al redil. Si a esto le unimos el lógico desgaste que sufre un gobierno y más el que le espera a Mariano Rajoy con las duras medidas que deberá afrontar, es previsible que en el 2015 la contienda vuelva a estar igualada. Hay que saborear tan dulce victoria pero el triunfalismo de hoy puede ser víspera de sinsabores; aviso para navegantes.

Toca hacer las cosas bien, anteponer el trabajo concienzudo y tenaz a las actitudes sectarias que han caracterizado los últimos siete años. Hay que pensar en España y en todos los españoles y no sólo en los que han votado PP. Mariano Rajoy tienen ante sí un gran reto, una vez más hay que rescatar España de las cenizas del socialismo y volver a situar esta gran nación en el lugar que le corresponde.

Pronto escribiré sobre la Ley D’Hondt y las circunscripciones electorales, temas con mucha tela que cortar también.

Juanma García Gay


miércoles, 26 de octubre de 2011

Jacinto el inocente

Mi primo Jacinto despertó del coma la pasada semana. Tras el primer shock, suyo y nuestro, estos días han sido de mutua adaptación. Después de muchas pruebas, los médicos han concluido que su cabeza funciona a la perfección e intuyen que el tiempo le ayudará a recuperar la memoria hoy perdida. Jacinto es un libro en blanco, una esponja, un ser racional… pero sin recuerdos ni prejuicios.

Ayer pasé la tarde con él. Las enfermeras le permitieron salir por primera vez de la habitación y estuvimos de paseo por el hospital. Al pasar por el kiosco de prensa se empeñó en comprar algún periódico. Le gustó eso de Público aunque conseguí convencerle de que había cosas más recomendables para su salud. Pronto se cansó del paseo y de vuelta a la habitación se dejó caer sobre su sillón de escai. Tras recuperar el resuello metió la cabeza en los periódicos que habíamos comprado. Yo permanecía sentado en silencio frente a él.

Pasaba las hojas con cuidado, leía y de vez en cuando levantaba la cabeza para mirarme con una expresión cada vez más perpleja. Finalmente me interrogó más o menos en estos términos:

- Juanma, tú eres mi primo y no me vas a engañar ¿verdad?

- Jacinto, primo, parece mentira que no me conozcas.

- Hombre, conocerte sí debo conocerte… pero no me acuerdo de ti.

- Claro, perdona, no recordaba tu estado.

- No te preocupes, hasta cierto punto tiene algo de divertido. Tengo curiosidad por muchas cosas… por ejemplo… dime… ¿qué es ETA?

- Esto… pues… una banda terrorista.

- ¡Aaaah! Entonces es bueno que hayan anunciado que dejan definitivamente su actividad armada ¿verdad?

- Claro, pero no sé yo si el anuncio es muy fiable, en varias ocasiones han anunciado cosas parecidas y al final sólo fue una treta para reorganizarse y volver a las andadas.

- Ya entiendo. Y ¿qué es lo que quieren esos tíos?

- Pues… yo creo… bueno… no lo tengo muy claro. Aparecieron hace muchos años, en tiempos en los que España era muy diferente. Hablan con frecuencia de la autodeterminación del pueblo vasco…

- ¿Autodeterminación? ¿Qué significa?

- Pues supongo que es algo parecido a la independencia

- ¡Coño, si son España no pueden ser independientes!

- Ya, pero lo piden. Y hablan de que son un pueblo singular, con una identidad propia y…

- Oye, y ese Rubalcaba ¿es uno de ellos? Con ese apellido tan raro…

- ¡No, hombre! Es el líder del Partido Socialista y…

- Y ¿por qué esperaba el comunicado de ETA?

- Pues porque… tendría sus razones. Es un hombre bien informado, es el ministro del Interior y supongo que lo sabe todo. Ya te contaré algún día lo de SITEL

- Lo que no entiendo es qué hacía esperando el comunicado en compañía del director de Público, el diario ese que no me has querido comprar.

- Es por tu bien, Jacinto, créeme… yo tampoco sé qué hacían juntos esperando.

- Y ¿por qué lloran los socialistas?

- Pues… a ver… es difícil en unos minutos explicarte…

- Será que son más sensibles que vosotros, los del PP.

- Bueno, pues será eso.

- Y ¿los del PNV están con los de ETA o con los demócratas?

- Jacinto, no me dejas respirar, baja el ritmo.

- Lo digo porque como piden que se suelte a los presos de ETA… ¿van a saltarse las leyes y los van a soltar? Porque si están presos será por algo ¿no?

- Claro, y casi todos por delitos de sangre. Yo espero que la ley se cumpla y se respete y los terroristas cumplan su condena ínte…

- Y ¿Eguiguren? Este sí es vasco, seguro.

- Sí.

- Y ¿no sabe diferenciar entre víctimas y verdugos?

- Eso parece, tiene un discurso muy particular.

- Ya, pero, unos matan y otros mueren. No es lo mismo.

- No. No es lo mismo.

- Y aquí dice que es del PSE… ¿es el partido de los terroristas?

- ¡No, Jacinto, no! Ese es Bildu que es un partido que…

- A ver, a ver, a ver… ¿los terroristas tienen un partido?

- Pues… sí, son los herederos de Batasuna, el brazo político de…

- Y ¿qué hacen esos en las instituciones? ¡No debería permitirse!

- Ya, pero el Tribunal Constitucional y el PSOE han…

- Tonterías, Juanma. Eso es una concesión política en toda regla. No me extraña que dejen de matar si se les ha dado todo esto, y ¿de quién es la culpa?

- Hombre, Jacinto… te puedo contar mi opinión pero es largo y…

- No me aclaras nada, Juanma.

- Lo siento, primo, así, de sopetón, no es fácil.

- Y ¿quién era Gadafi? Es que he visto una esquela que no entiendo…

- Pues un dictador que estuvo en Libia más de…

- En la esquela dice que fue el creador del estado del bienestar

- Bueno, es Gara, un periódico un tanto especial.

- Oye, primo… ¿qué es el 15M? ¿y eso de Democracia Real Ya? ¿qué les indigna tanto?

- Jacinto, acabas conmigo…

- Aquí dice que son okupas y que se sienten saqueados y desvalijados

- Es que han okupado un hotel vacío y dicen que están sufriendo robos en…

- ¿Robos? ¿Pero no son ellos los que han desvalijado el hotel? ¿Y el dueño qué hace?

- No puede entrar en su hotel.

- El mundo al revés. Y ¿la policía qué hace?

- Pues nada de momento, están esperando que los jueces decidan si…

- ¿Quién manda a la policía?

- El ministerio del Interior, Rubalcaba.

- ¿El que lloraba?

- Sí, entre otros. Están muy blanditos.

- Pues vaya. Este tío está en todos lados.

- Si yo te contara…

Afortunadamente una celadora irrumpió en la habitación con la merienda. Jacinto es de los míos, no perdona la comida y eso me salvó del interrogatorio.

Seguramente no podré volver a visitarle hasta dentro de un mes, o dos, o hasta que resuelva los embrollos de mi cabeza. Jacinto me ha zarandeado.

Juanma García Gay